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Niño, ¡habla bien!

Niño, ¡habla bien!

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Debido a la discriminación que siempre he sufrido, primero por definirme como mujer lesbiana y luego por hombre trans,  siempre se ha encontrado en mí todo un cuestionamiento ético del porque ocurría esto, es decir, en soledad me preguntaba  infinidad de veces que daño le hacía yo a las personas, cuáles eran los motivos que hacían que no se me tratase igual que al resto.

Esto hizo que fuera fijándome cada vez más en los rasgos de las distintas  personalidades que se cruzaban en mí camino y hace tiempo que llegue a una conclusión: existen personas con unos índices espantosos de miedo a los cambios, y no tan sólo a los personales, estos también incluyen  a los sociales. Sí a este tipo de característica les atribuye la creencia innata que su opinión debe de prevalecer,  es decir, que lo que ellos dicen es la única verdad existente en este mundo. El lío ya lo tenemos hecho. Y en este momento hablo en masculino genérico, porque esto es una de las enseñanzas más importante que ha marcado la ideología que nos enseñó el patriarcado, si piensan, por ejemplo, en los dictadores que ha existido en la historia, ¿podrían nombrarme alguna mujer?  Y al contrario, ¿podrían pensar en nombres de hombres? Conocemos que listado ganaría por mayoría, de ahí, que me moleste tanto que haya personajes políticos  que de nuevo, quieren desavanzar lo avanzado en materia feminista, ya que no se trata de que exista una supremacía de la mujer frente al hombre, tan sólo se trata de que todas todos y todes seamos tratados de la misma forma.

Ese tipo de comportamientos se encuentran recogidos en los programas electorales e ideales de los partidos políticos que forman la derechas en este país, Rivera sin ir más lejos llego a afirmar que no estaba de acuerdo con que la unión formada por dos personas del mismo sexo, se llamará igual que la formada por la de distintos sexos, mientras que el Tribunal Constitucional ya había respondido al recurso presentado por el PP. Y ahora llega VOX y vuelve a la carga con ese mismo discurso.

Frente a ese rasgo de personalidad existe justamente uno opuesto, que son las personas que quieren seguir evolucionando,  seres que necesitan que los años no pasen en balde, que sueñan con aportar cambios sociales. Porque nos guste o no, nuestra naturaleza es evolutiva. Y pensando en esto, ha llegado ante mí la campaña de desprestigio que sufre la propuesta de la plataforma Andalugeek, un colectivo de desarrolladoras de código libre que trabaja en proyectos tecnológicos alrededor de la lengua, la educación y la cultura andaluzas,  y que han presentado este pasado 28 de Febrero, una herramienta que transcribe el castellano al andalúh, una instrumento que se ha creado con la finalidad de prestigiar y poner en valor nuestra forma de hablar, tan menospreciada y minusvalorada siempre, porque no creo que sea el momento de seguir negándonos que al igual que decimos los directores y las secretarias, los doctores y las enfermeras, a las andaluzas se nos desestima de una forma muy recurrente, cuantas veces habremos escuchado esa frase tan manida: niño, habla bien, tan sólo porque había dicho po yo que ze. Como si hablar en andaluz, fuera algo malo, algo negativo.

El lenguaje, como bien sabemos todas, es un utensilio vivo que utilizamos para comunicarnos, que progresa como deberíamos permitirnos que evolucionase la sociedad ¿Por qué no dejamos de poner peras y peros y nos permitimos seguir creciendo como andaluzas con esta propuesta?

Artículo 9 de la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos:

“Toda comunidad lingüística tiene derecho a codificar, estandarizar, preservar, desarrollar y promover su sistema lingüístico, sin interferencias inducidas o forzadas.”