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Finalizan los trabajos de restauración en la iglesia de La Umbría

Finalizan los trabajos de restauración en la iglesia de La Umbría

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La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Antigua de La Umbría ya luce con esplendor el resultado del trabajo de restauración de sus pinturas murales, que ha venido realizado un equipo de profesionales capitaneado por Inmaculada Garrido Márquez. Estas pinturas están localizadas fundamentalmente en la bóveda del templo, lugar donde se ha centrado el esfuerzo restaurador desde el mes de octubre de 2017.

Esta iglesia de la pedanía aracenense está considerada por algunos expertos, junto a San Salvador y San Pedro y San Pablo de Puerto Moral, como una de los tres mejores ejemplos conservados de las llamadas Iglesias Serranas de Repoblación.

La propuesta de tratamiento de esta profesional serrana que vive en Cala ha ido destinada principalmente a la conservación de la obra de arte y a erradicar su futuro deterioro. Su metodología refleja una actuación idónea a criterios conservacionistas y con materiales próximos al original y reversibles.

La rehabilitación ha sido promovida originariamente por el grupo parroquial y el anterior alcalde pedáneo, Pedro Bernal. La financiación se ha conseguido por distintas vías, destacando un 25%  aportado por el Ayuntamiento de Aracena, otro 25%  por la Asociación del Pilar de La Umbría y el resto por donaciones y esfuerzo de la parroquia.

Las pinturas murales están datadas en el siglo XVIII y se localizan en la bóveda de crucería; el arranque de los nervios nacen a 2,50 metros de altura y “en ella se representan los tetramorfos, es decir, cada uno de los cuatro evangelistas son representados en la zona central, en cada uno de los plementos”, según Garrido.

En el plemento situado justo encima del retablo mayor  se encuentra San Juan Evangelista, a su izquierda San Mateo con la representación de un querubín en la zona inferior; a los pies del presbiterio, San Marcos acompañado por un león y en el lateral derecho, San Lucas, la figura más difusa, sin elemento iconográfico reconocible.

La bóveda es de sillería con una pieza de mármol en el centro donde cruzan los nervios con una cruz incisa y policromada, con los cuatro inicios de los nervios, enfoscada con mortero de cal y arena con dos estratos definidos. Presentaba deterioros como grietas de gran dimensión y grosor, lagunas de preparación y policromía, deformaciones, oquedades, parches de cemento, alteraciones cromáticas, repintes, manchas de humedad, biodeterioro y acumulación de polvo y suciedad grasa proveniente del humo de las velas.

Según la restauradora, “desgraciadamente las pinturas han sido muy retocadas a lo largo de su historia quedando pocos restos de original; de  hecho, he hallado hasta tres manos distintas que han intervenido en ella con total arbitrariedad y sin ningún criterio conservador y de respeto al original”.

Estos trabajos mal hecho son aún más perjudiciales que el propio deterioro del tiempo, como siempre expresan los restauradores, y en este caso hay que destacar  el inadecuado sellado de las grietas realizado anteriormente como medida de emergencia para evitar filtraciones, “que ha sido una actuación lamentable, inadecuada y poco profesional, ya que se realizó con silicona, material no reconocido en  restauración de obras de arte, y rebasando las grietas depositándola directamente sobre la película pictórica, realizando en ocasiones un arrastre y arranque de ésta”, según la experta serrana.

Los principales trabajos para su recuperación han consistido en montaje del andamio para trabajos en altura, engasado de zonas de mortero en peligro de desprendimiento, así como fijación preventiva o retirada de otros elementos, fijación de película pictórica, limpieza mecánica con la utilización de goma de borrar,  pincel y lápiz de fibra de vidrio, limpieza química de suciedad grasa y de origen orgánico, eliminación de capas de cal, eliminación de silicona en grietas, consolidación de oquedades y sellado de grietas, retirada de parches añadidos mediante picado de los mismos con martillo, picola o lápiz percutor, reposición de morteros y su consolidación de morteros, reintegración y protección final de las pinturas.

Respecto a su autoría, se desconoce actualmente, aunque se han podido recuperar recientemente varios libros parroquiales que se encontraban en la Iglesia de Puerto Moral, siendo el más antiguo del siglo XVI. Es probable que, tras su transcripción y lectura, se puedan hallar referencias documentales a la cronología y autoría de las pinturas, ya que se sitúan cronológicamente un siglo después.

Inmaculada Garrido Márquez es Licenciada en Bellas Artes, especializada en conservación y restauración de obras de arte, con una extensa trayectoria profesional, desarrollada en buena parte en la comarca serrana. Entre otras, ha participado en la restauración de las iglesias de La Nava, Aroche, Cala, Santa Olalla del Cala o Cañaveral de León. También ha trabajado en distintos bienes muebles e inmuebles de Badajoz y Huelva, y en la Iglesia de San Luis de los Franceses, en Sevilla. Ha trabajado como formadora y tiene una publicación denominada ‘Restauración de Retablos Mayores de la Iglesia parroquial de Santa Magdalena de Cala (Huelva)’.

Actualmente, promueve en Cala una Asociación encaminada a la recuperación de oficios y labores artesanales,  como pintura, reciclaje y otras manifestaciones culturales.

 

 


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