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Onubenses comen dátiles peligrosos por los químicos para el picudo rojo

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Postre gratis!! Eso es lo que han debido pensar decenas de onubenses que han visto como en la poda de palmeras que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Huelva, además de las ramas secas, los racimos de dátiles terminan en el suelo como desecho. Muchos aprovechan esta circunstancia para hacer acopio de frutas recogiendo del suelo el dulce fruto de la palmera, sin embargo, ninguno de estos vecinos se ha parado a pensar que, el consumo de estos frutos está cuanto menos desaconsejado por el peligro que supone.

Los dátiles podados no están previstos para su consumo ya que la función de las palmeras es puramente ornamental por lo que sus frutos, no pasan ningún tipo de control sanitaria, sin embargo, y lo que es peor, su consumo está totalmente desaconsejado no solo por esto, si no por el tratamiento de productos químicos que se realiza para la lucha contra el picudo rojo, un coleóptero de hasta cinco centímetros y que se ha convertido en una auténtica plaga para estas plantas.

Dentro de las medidas que se toman para luchar contra este fastidioso escarabajo, se incluye, además de la poda de la palmera, un potente tratamiento químico que según han confirmado fuentes municipales a diariodehuelva.es desaconseja del todo su consumo.

La propia Junta de Andalucía establece como recomendación a los ayuntamientos la ejecución de un protocolo químico con productos fitosanitarios para tratamientos preventivos en palmeras con riesgo de infestación.

Según el protocolo de la Junta se seguirá una cadencia de tratamientos químicos cada 60 días, alternando los productos químicos siguiendo el calendario establecido. Este protocolo es más agresivo mediambientalmente y requiere de mayores medidas de seguridad, dado que se aplican productos químicos en todos los tratamientos. Las materias activas recomendadas y sus dosis de aplicación son: Imidacloprid (dosis 0,75 ml / litro) Clorpirifos (dosis 2 ml / litro) Tiametoxan (dosis 0.4 gr / litro).

Imidacloprid y tiametoxam son productos sistémicos que tienen capacidad de penetrar en el interior de la palmera donde se encuentran las larvas. Tiametoxam se distribuye en la planta más rápido que imidacloprid, por ello se recomienda utilizar este producto en los meses donde la palmera tiene menor actividad xilemática (invierno).

Clorpirifos es un insecticida de contacto y actuá matando los adultos que llegan al exterior de la palmera y se usa en los meses de mayor vuelo de adultos.

Pese a la utilización de estos tóxicos en las palmeras, en las imágenes de vídeo que acompañan a esta información se puede observar como son los propios operarios municipales los que ayudan a los onubenses a seleccionar y coger los dátiles. En las mismas se puede ver como uno de los operarios deja que una mujer coja estos dátiles mientras selecciona otros que introduce en una bolsa de otra mujer que aparece en la imagen.

En otra segunda imagen de vídeo, que el lector podrá ver a continuación, también se observa como otro hombre coge un gran número de estos dátiles ante la mirada de los operarios municipales que continúan justo al lado con su tarea de poda.

Hasta el momento, ya se ha actuado en el Paseo Independencia, calle San José, San Sebastián y la Plaza de La Soledad y está previsto continuar por Gran Vía, Doce de Octubre, Avenida de Alemania, Paseo Santa Fe, Plaza de San Pedro, Real Sociedad Colombina o el Paseo de Las Palmeras. Se trata de abordar en primer lugar las principales alienaciones, para finalizar por los ejemplares sueltos existentes en diferentes zonas y barrios de la ciudad.

Para llevar a cabo estas labores se precisa de la estrecha colaboración de la Policía Local para el desalojo de vehículos estacionados en la vía pública.

La actuación forma parte además del operativo de prevención que desarrolla el Ayuntamiento de Huelva, gracias al cual, se ha conseguido frenar la plaga del picudo rojo, protegiendo el palmeral de la ciudad. En este sentido, la poda de palmeras se realiza en época de otoño-invierno, cuando se produce la parada biológica del escarabajo, siguiendo las directrices del protocolo marcado por la Junta de Andalucía e incluyendo la eliminación de restos de palmeras afectadas, mediante trituración de los mismos o enterramiento inmediato.