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Fractura

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Me prometí a mi mismo que no volvería a  escribir sobre la situación en Cataluña, de todas formas, ante la gravedad de los acontecimientos, tengo que hacerlo. Quien me iba a decir, hace a penas un año, que estando en la barra de un conocido bar de Huelva, asistiría a la alocución en un altavoz, por el que normalmente suena música, al discurso de Puigdemot en el parlamento donde proclamó y luego dejó en suspenso la independencia de Cataluña.  

Imagínense, para explicarlo con la brevedad que te deja un artículo, que dos púgiles se enfrenta en un ring, a un combate pactado donde no quieren hacerse mucho daño. A un lado de la lona está Rajoy, defendiendo título, y en frente el aspirante Puigdemot. Sus entrenadores, Sáenz de Santamaría y Artur Mas, han pactado un combate de guante blanco. Ninguno de los dos quieren aplicar sus golpes más duros, a saber : el artículo 155 y la Declaración Unilateral de Independencia. Los asaltos van pasando sin un claro ganador, mientras el público dividido, clama a gritos  más dureza. Albert Rivera pide más acción, mientras los cachorros de la CUT, gritan tongo. El árbitro Iceta, al observar como comienzan a llegar los golpes más fuertes, llama a un mediador,Urkullu, parando la pelea a falta del último asalto, posponiéndola para el viernes 27. En este acto, una parte, rompe las reglas pactadas, y ante el empuje de sus más exaltados, declara una DUI, en el Parlamento catalán. Comienza la fractura social, de una parte de España, Cataluña. En un combate nulo, al no respetar Puigdemont, ocultándose en parte del parlamento de Cataluña, las reglas. Se consuma la fractura. 

A algunos de los lectores, les puede parecer un relato un poco simplista, incluso alguno puede verlo superficial, frente al volcán en erupción en el que nos encontramos. Pero a mi juicio es un relato breve y explicativo de los acontecimientos. 

Después de todo, quiero expresar algunas conclusiones, sobre lo ocurrido, y  lo que puedrá suceder. 

En primer lugar, ante los acontecimientos, al Gobierno de España le asiste la legítima aplicación del artículo 155 de la Constitución, ante una Declaración de Independencia de una de las Comunidades Autónomas. Se enfrenta a uno de los retos más difíciles a los que se ha enfrentado  en la historia de nuestro país, dado el gran autogobierno del que gozan. Un golpe de estado consumado. 

En segundo lugar, y es una reflexión para algunos, todo este desaguisado, se debe a un plan preconcebido de Artur Mas y la antigua Convergencia, que para tapar los casos de corrupción y mantener el poder a toda costa, para ello se llevó a su lado a la izquierda independentista, hacia un camino sin salidas, para mantener su poder a toda costa. Al final, los acontecimientos les superaron.  

En tercer lugar, no entiendo el poder de autodestrucción de parte de la  izquierda española. Señor Pablo Iglesias, como puede equiparar a los Jordis, con los presos políticos del franquismo, afortunadamente ahora no se tortura, ni hay medidas de excepción, se lo han dicho los propios actores que sufrieron esa represión. Se han deslegitimado como opción de gobierno, pues ante hechos como los sucedidos no cabe la equidistancia.  

En cuarto lugar, señores políticos, hablen más, y déjense de tantos twitters pidiendo diálogo, sin dialogar con el que opina de forma diferente. 

Por último, ¿ que puede suceder?, la aplicación legítima del 155, llevará a elecciones a corto o medio plazo, eso es lo previsible y deseable. Pero,¿ será suficiente para arreglar este entuerto?. En parte si, mientras las medidas se apliquen con mesura y proporcionalidad, como comento Rajoy tras la declaración de independencia. Creo que al final la cordura de una mayoría silenciosa, que desea vivir en paz y tranquila, superen las dificultades en el que algunos políticos catalanes metieron a sus propios ciudadanos. Las instituciones catalanas tienen que volver a la legalidad democrática y constitucional. Cataluña no puede ser independiente, y menos dejando a la mitad de su población sin voz, con un proceso lleno de irregularidades. De ser posible minimizando la división social, y sacando el conflicto de las calles al diálogo, respetando las normas democráticas. Así podrá tener solución, restaurando la legalidad. Cataluña seguirá siendo parte de España. O eso prefiero pensar.