Home Gente Flor Mateo. Autora de ‘Entre las ruinas’, Escacena en una historia de amor.
Flor Mateo. Autora de ‘Entre las ruinas’, Escacena en una historia de amor.
0

Flor Mateo. Autora de ‘Entre las ruinas’, Escacena en una historia de amor.

0

Cuando cerré el libro “Entre las ruinas”, de Flor Mateo Rodríguez, rebusqué por arriba y por abajo porque me negaba a cerrarlo. Una hora de lectura había sido suficiente para que me enamorase de Luna, de sus ansias juveniles, de su madurez echa a golpe de vitalidad y entusiasmo, de su belleza exterior e interior, de sus historias, de ese amor tan grande y latente a un pueblo, su pueblo, Escacena del Campo. Y por enamorarme quería saber más de ella, quería conocer mejor su hambre y ansia de conocimientos. quería que de la mano me llevara y explicara las historias y leyendas de Tejada La Vieja y de Tejada La Nueva, de la misma forma que Salvador, que no lo dice, pero me lo imagino rubio y de ojos azules, la llevaba a ella. Y porqué yo también me había encariñado de Salvador, ese padre enamorado de la arqueología, como profesión y pasión, con la misma fuerza, pero con distinta intensidad, que de su hija, Luna. Además, conforme vas leyendo más te va atrayendo la figura de Salvador puesto que te introduce, con sus conocimientos, y a través de la magnífica pluma de Luna – perdón, de Flor – en hechos históricos que tenemos en la provincia de Huelva y que por desgracia nuestra, caen en el olvido colectivo. En otro lugar, Tejada La Nueva y Tejada La Vieja sería como una especie de monumento arqueológico capaz de hacer de Escacena un centro neurálgico de la investigación científica-histórica.

Pero volvamos a “Entre las ruinas”. Los personajes están perfectamente captados y desarrollados por Flor Mateo. La ambientación igualmente narrada de forma magistral, tanto que el lector, aunque no conozca el lugar, como es mi caso, termina sintiendo el pueblo de Escacena y sus primitivas ciudades, como si fueran suyos. Los puede oler, puede sentir el calor del sol “Entre las ruinas” de la muralla, de la misma forma que puede sentir la frescura y humedad del arroyo bajo los árboles centenarios. Y el juego de los personajes masculinos también muy trazados y definidos en la medida de que esa dicotomía amorosa entre Juan y Tomás da lugar a monólogos del lector sobre la razón de uno o la complejidad del otro…Pero sigo diciendo que quería más. Que estaba, como se dice, enganchado y necesitaba más de Luna.

Para ello nada mejor que conocer a Flor Mateo Rodríguez, autora de “Entre las ruinas”. Quedé con Flor una de estas últimas mañanas de agosto en las que el estío nos había vuelto a dar un toque de atención para decirnos que no se había ido aún, que le quedaba mucha calor que regalarnos. Tardaba, pues cosas de esta provincia, no conoce casi nada de la capital. Al final aparece con su hermana, Sole. Flor es alta, de piel blanca y de figura estilizada. Es guapa y destaca en ella unos ojos expresivos y melancólicos aquella mañana. La oscuridad de su atuendo la embellece más y le da ese aire elegante y natural que después observaría, aunque va así no precisamente por un toque de glamour a su elegancia primigenia. Nos sentamos en el famoso sofá de la librería La Dama Culta y está nerviosa y tiene calor. Sonríe y mucho; quizás por el nerviosismo, quizás porque ella es así. Pero, ¿quién eres, Flor?, le pregunté para romper esa intranquilidad inicial y comienzo de una buena y bonita amistad que después conseguimos.

Me mira sonriéndome con los ojos y los labios – bonitos labios en una bonita boca -para decirme que” ella es una chica de Escacena del Campo y que desde que nació, aunque su madre la pariera en Huelva, hace treinta y ocho años, siempre se ha sentido de su tierra. Y ello, piensa, porque su infancia ha sido muy feliz en ella. Esa infancia que no cambiaría por nada del mundo. Esos paseos anhelados con su padre del alma por la sierra, esos perderse detrás de él como una sombra que hubiere de guiarla. Es la menor de cinco hermanos, se lleva siete años de diferencia con el que le antecede, y es tratada como la princesa de la casa”. Su amor a Escacena, a su tierra es tal que tras terminar sus cursos académicos en el Instituto de Escasena marcha a Sevilla para completarlos antes de dar comienzo a su andadura universitaria y en lugar de quedarse a vivir allí, decide ir y venir todos los días de la romana hispalis hasta su pueblo. Pero no le importaba volver y cansarse de madrugar y de kilómetros con tal de estar en casa, con los suyos, con ese hombre rubio de ojos azules que no se cansa nunca de traerla o llevarla o de comprarle la Luna si se lo pidiera. Hace Empresariales en Sevilla, aunque lo termina en Huelva y lo hace sin saber muy bien en qué consistía esa Carrera. Ahora lo piensa y sabe que se equivocó, que su pasión siempre fue la Historia y que debió de haberse matriculado en ella. Hubiera sido la chica más feliz del mundo. Con empresariales a cuesta y en una época en el que situación laboral cae en picado realiza cursos de Informática e Internet para ir adaptándose a los ciclos vitales del sector administrativo y funcional y, posteriormente, dar clase de estas materia en el Instituto de la localidad. Al final decide ayudar en la contabilidad y administración del negocio de su madre en el sector de la joyería.

Es Flor Mateo una niña muy hogareña a la que le gustaba quedarse en casa donde estaba su paraíso y de esa soledad querida y deseada en su cuarto nace su pasión por la lectura. Devora los libros de historias, de aventuras. Incluso en época de pubertad no era mucho de salir. Únicamente tuvo una fase en su vida que rompió un tanto con su cotidianidad y con unas amigas, en Sevilla ingresa en la academia de azafata y modelaje de Raquel Revuelta, Doble R. Tiene cuerpo y estilo para ello y comienza a hacer múltiples pases con los mejores modistos de ropa casual, de fiestas o regional en Sevilla. Aún recuerda con cariño aquellas fotos con el Influencer y locutor de radio y televisión Carlos Telmo en la revista Hola, con motivo de una Gala ofrecida por el Consulado de México en Sevilla, en Isla Mágica. Una cosa lleva a la otra y vemos que Flor Mateos entra a conocer el mundo de los toros. A ella le encantan todos los animales en general y en su casa tiene desde un águila hasta un cochino salvaje como mascota. Le encanta la caza pero en su espíritu cinegético. Y el toro le enamoraba como bestia, como figura representativa del poderío y señorío. Afortunadamente para ella conoce bien al animal, como Luna, pues en su pueblo existe fincas de toro bravo. Aprende casi todo, o todo, sobre este animal astado, desde el nombre de sus colores hasta su mansedumbre o bravura solo viéndoles correr. Y ahí empieza su ópera prima con la literatura y realiza un ensayo llamado “Uro”, que tiene una gran acogida y merece una mención por parte de la Fundación Pepe-Illo. Pero ese no es su mundo, se cansa de él y vuelva a sus raíces, a su tierra. Y como es emprendedora e innovadora realiza un programa musical en la cadena de su pueblo, Radio Luna, llamado “La chispa de la vida”, con el que obtiene un reconocido éxito.

Se casa en el año 2.005 y fruto de ello tiene dos niñas. Su vida cambia por completo entonces. El sentido de familia se le engrandece aún más , se le fortalece ante la presencia de la dos criaturas de siete y cuatro años, respectivamente. Esa vida hogareña, sin embargo, le lleva hace ocho años a pensar sobre hacer una novela. Ocho largos años con toda una serie de altibajos que la ha tenido varada en el cajón del escritorio durante mucho tiempo y que, después de la marcha de ese señor rubio de ojos azules, no se veía capaz de continuar si no llega a ser por el ánimo y el empeño de su sobrina Paula que prácticamente la obligó a rematar la obra empezada y olvidada. Y lo hacía por la noche, para no robarle horas a sus hijas de estar con ella. Y esto me da la explicación a lo que decía al comienzo de esta pobre semblanza. Me quedé con ganas de más, de descubrir más de los personajes. No conocía las interioridades de la escritora, su estado anímico. Pero ello, a la vez, me lleva a ser tremendamente optimista que una vez rota la barrera de su virginidad literaria en cualquier momento de lo que espero una fructífera y bonita carrera retome y amplíe como se merece ” Entre las ruinas”.

Porque estoy convencido que Flor Mateo va a triunfar en este mundo que ella dice que está dominado por el hombre. Ya ha conocido lo que significa estar presente en la Feria del Libro de Sevilla y desechar ir a la de Madrid. Sólo le queda pulir detalles, creerse autora literaria, trabajar sin desmayo y acercarse por Huelva donde siempre tendrá una mano amiga a nivel promocional.

La mañana ha dado paso, casi sin darnos cuenta, a las horas previas a la tarde. Luna tiene sed y ya se muestra segura y linda tal como ella es. La miro y me sonríe y veo en ella a esa periodista enamorada de la fotografía en busca de un animal mitológico como el Saetón. O vestida de flamenca en la romería de su pueblo a los pies de la muralla. Me despido de ella. Le beso en la mejilla y pienso, pero no se lo digo, que siento celos de Tomás.

¡Cuéntanos!