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Padres y madres helicópteros

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La referencia al término de “padre y madre helicóptero” (PyMH) hay que encontrarla en la sobreprotección de la madre y/o el padre que está de manera permanente ocupándose de su hijo/a. ¿Es esto bueno? Inicialmente, se me ocurre que la incidencia o impacto que puede tener en el desenvolvimiento en la vida diaria incluye las habilidades y competencias para poder resolver problemas y resolución de conflictos.

Hay varias características de los PyMH:
a) Miedo innecesario
b) Frustración
c) Gratificación constante
d) Planificación innecesaria
e) ….

Los padres helicópteros tienen un miedo, la mayoría de las veces, irracional cuando sus hijos se enfrentan a la realidad del quehacer cotidiano. El miedo inculcado es innecesario y pueda dejar graves secuelas en el desarrollo normal de los niños: miedo a lo desconocido, límite a hacer cosas nuevas, realizar actividades propias de los niños de sus edad, hacer nuevos amigos…

El crecimiento del niño se ve frustrado cuando la presencia constante del PyMH en el quehacer diario y propio de cada adolescente evita que puedan aprender de sus propios desaciertos y caer en errores conceptuales que en el futuro será incapaz de resolver.

Hay niños que realizan sus actividades, y en general viven su mundo con el objetivo siempre de ser gratificados. Estudios realizados demuestran que complacer sus necesidades tiene un profundo impacto negativo en su desarrollo.

Hay que dejar constancia que los PyMH debe jugar un papel importante en la preparación de sus hijos: deben cuidares por sí mismos, en lugar de realizar sus tareas.

Voy a utilizar el concepto de PyMH para presentar dos casos:
Uno en educación. En mi condición de profesor universitario en la actualidad tengo que soportar como ya están viniendo a mi despacho, a los despachos de muchos profesores y profesoras, los PyMH. Esto supone un retroceso en la educación universitaria que presenta a un estudiante, teóricamente maduro, que tiene que venir acompañado para resolver problemas burocráticos que en mi época de formación universitaria no había intervención ninguna de nuestros padres. ¡Tal vez nos induzca a pensar que la sociedad española con estas actitudes, cada vez más frecuentes, no avanza, y nos lleve a cuestionarnos: ¿tenemos unos jóvenes realmente preparados para afrontar un futuro con decisión, armonía, rigor, emprendimiento, seguridad, ……? Lo veo francamente difícil, y máxime con las actuaciones cada vez más perversas y unilaterales del gobierno que nos representa.

Y el otro caso en política. No hace muchos días el recién elegido líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, ante la pregunta de quién era para él su referencia, contestó que Felipe González. Tal vez no se me califique con objetividad, cuando afirmo que mi militancia durante muchos años en el partido socialista, , me obliga a expresar mi descontento con esa respuesta; es cierto que FG aportó un cambio radical a nuestro país, nuestra admiración a un ex presidente respetado por todos, pero no es menos cierto que sus últimas declaraciones le descalifican totalmente: sus opiniones sobre Pablo Iglesias, líder de Podemos, cuando afirma, “… sería una catástrofe que en España prendieran tendencias bolivarianas…” pero sobre todo las relativa a Jordi Pujol, “…nunca he pensado que el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol sea un corrupto…..es de una operación de cobertura hacia los que tiene debajo, sus hijos…”. He aquí a Felipe González mostrando su rostro, su cara, de PH. Lamentable, pero su idea de socialismo ha cambiado desde su pertenencia a consejos de administración con suculentas sueldos anuales muy alejados de lo que ha representado para miles de españoles que han creído en su aportación al desarrollo de nuestro país, y que en poco tiempo el ídolo se ha convertido en Ícaro cuando el sol ardiente de sueldos suculentos ha ablandado la cera que mantenía unida las plumas del ideal socialista por excelencia, y que al agitar sus abrazos no quedan ya suficientes plumas para sostenerlo en nuestro ideario y por ello se ha caído al mar del desencanto. ¡Ver para creer!

¡Cuéntanos!