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Como bellacos

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Antiguamente, ‘los malos’ de los tebeos no mentían sin más, sino que lo hacían ‘como bellacos’, lo que añadía un plus de bajeza a sus mentiras, y daba más fuerza a los reproches que les dirigían ‘los buenos’: “¡Mentís como un bellaco!”. La verdad es que nunca se ha sabido demasiado bien cómo mienten los bellacos, aunque en los modernos diccionarios de uso de nuestra lengua explican que “consiste en contar grandes mentiras, de una manera cobarde, astuta y sin avergonzarse de hacerlo”.
Dicho esto, con el gusto actual por el análisis, el estudio y la clasificación de la realidad, tales mentiras bellacas podríamos subdividirlas en: medias verdades, promesas sin ánimos de ser cumplidas y ocultamientos dolosos de la verdad. Y a partir de esos epígrafes podrían ser impartidos en nuestro país un gran abanico de másteres en cada uno de ellos. Somos una potencia de la mentira en cualquiera de sus facetas.
En el mejor de los casos, se nos miente como se hace con los niños pequeños para que se tomen sus medicinas. Aunque es sabido que los políticos con verdadera estatura de estadistas comunican a sus pueblos la verdades desnudas, sobre todo en momentos difíciles, como hizo Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, cuando les prometió a los suyos sangre, sudor y lágrimas, en lugar de contarles una milonga triunfalista, como podría haber hecho. Aunque se comprende que los mandamases no vayan por ahí diciendo la verdad cuando podrían auto inculparse si así lo hicieran.
Aquí, en general, somos más amigos de las medias verdades, cuando no de flagrantes mentiras, que como es sabido tienen poco recorrido debido a la escasa longitud de sus patas. Quienes aspiraban al Gobierno mintieron cuando aún no habían ganado las elecciones, precisamente para llegar al poder. Y cientos de miles de personas, en principio no pertenecientes a su electorado sociológico les votaron desde la desesperación, con la ingenua creencia de que con ellos podríamos ir a mejor. Mintieron después, cuando dijeron que no sabían cuál era la verdadera situación del país. Mintieron, cuando quisieron eludir la parte de responsabilidades políticas que les corresponde de la corrupción generalizada sobre la que ha funcionado durante tantos años el partido que les sustenta.
Es decir, suelen mentir tanto en directo como en diferido. Y mienten, ahora, cuando nos hablan de mejoras económicas. O tal vez en eso no mientan y digan la verdad; al fin y al cabo llegaron con la misión inequívoca de mejorar las cuentas de resultados de los bancos y las grandes compañías, y eso sí lo han logrado.

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