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4.000 ovejas hacen la trashumancia hacia los pastos del norte

4.000 ovejas hacen la trashumancia hacia los pastos del norte

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La Fundación Monte Mediterráneo colabora en un proyecto que pretende recuperar una tradición medieval y actualizarla para que siga produciendo beneficios al mundo rural

El mundo de la ganadería sigue aportando fenómenos extraordinarios. Un episodio tan arraigado en la cultura ganadera española como la trashumancia vuelve a resurgir de la mano de entidades como la Fundación Monte Mediterráneo que, desde su sede en la localidad serrana onubense de Santa Olalla del Cala, intenta recuperar una tradición medieval.

Así lo ha hecho este año, en el que hace escasos días se ha emprendido un apasionante viaje desde el sur de la Península hasta tierras norteñas. El destino de miles de cabezas de ganado ovino serán los montes de Castilla y León, concretamente puertos de León y Palencia, donde miles de cabezas de ganado andaluzas se beneficiarán de los pastos castellanos durante los meses estivales, aproximadamente hasta mediados de octubre, dependiendo de la evolución del clima.

Más de 4.000 ovejas procedentes de Extremadura y Andalucía han partido en un proyecto impulsado por EA Group y Comercial Ovinos, en colaboración con Fundación Monte Mediterráneo. Su destino dependerá de si los ganaderos receptores se quedan con el ganado o si las cuidan los pastores de la zona.

Una vez allí, los ganaderos pueden compartir el puerto con otras ganaderías en Palencia, y así aprovechar los pastos amortizando costes. Expertos trashumantes conocedores de la zona atenderán los rebaños y a los ganaderos desplazados desde tierras andaluzas, con lo que el intercambio de saberes y de experiencias aporta un bien intangible de gran envergadura. Ese es precisamente el objetivo que anhela la Fundación Monte Mediterráneo, ya que, en su opinión, “la trashumancia de ganado ovino a los puertos de montaña leoneses y palentinos, además de suponer una actividad milenaria de gestión racional de espacios naturales, poseía en su interior el secreto de la biodiversidad”. Ante el decaimiento y práctica desaparición de la actividad, la fundación se propone recuperarla a una escala suficiente para el beneficio de los procesos naturales y las especies amenazadas que dependen de ella.

Otro valioso colaborador de la iniciativa es Ecovalia, que tiene la misión de certificar los puertos en ecológico, con el objetivo futuro de que se pueda aprovechar el efecto añadido de esta valorización. Ya se plantea la posibilidad de la comercialización de lana merina trashumante y lana ecológica trashumante.

Los beneficios para la cabaña son claros y amplios, ya que las tierras sureñas descansan de cara a nuevas campañas, y el bienestar animal y su estado sanitario mejoran notablemente, incluso en la calidad de la lana que aportan. En efecto, el personal de la dehesa andaluza reduce carga de trabajo en un periodo en el que el trabajo rural se hace inviable debido a las altas temperaturas. Al mismo tiempo, la montaña leonesa y palentina mantiene espacios abiertos, escapando de la matorralización y del fuego.

Un objetivo irrenunciable supone la dignificación de la figura del pastor, para cuya profesión pueden configurarse programas de formación con un perfil actualizado y renovado que ofrezca atractivos para jóvenes del mundo rural.

Finalmente, la trashumancia significa que un ganado como el ovino siga “haciendo su trabajo productivo de forma natural, comiendo hierba verde y fresca, abonando y empradizando y continuando la vida del pastizal”, y forme parte de la pirámide de la vida natural, en la que predadores y carroñeros puedan seguir jugando su papel.

La Fundación Monte Mediterráneo crea, de esta forma, un nuevo diseño, un modelo de trashumancia que califica como “renovado”, que “añada el valor de la conservación de especies amenazadas al sector ganadero del cual dependen en un porcentaje significativo, el del ganado extensivo de ovino, y en contrapartida, que el sector aproveche esa plusvalía y la traduzca en el establecimiento perdurable de medidas y fórmulas de producción que produzcan biodiversidad, teniendo en cuenta al producir lana o corderos que está produciendo osos y urogallos por el bien de la sociedad y el suyo propio”.

 


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