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Un recorrido por las minas de la provincia de Huelva

Un recorrido por las minas de la provincia de Huelva

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Tras la presentación en sociedad del libro ‘La Huelva minera. Diez itinerarios para conocerla’, de Antonio Vázquez Jiménez, diariodehuelva.es ha querido profundizar en la trayectoria del autor y en la significación de esta obra. Una intencionalidad consistente en “dar a conocer una parte de la minería de nuestra provincia, facilitando la información de lo que van a encontrar y el cómo llegar, porque el hacer senderismo por los establecimientos mineros nos llenará de historia y de color, el color de sus minerales pero también de sus montes”.

Antonio Vázquez, nacido en Nerva en el seno de una familia minera, vivió sus primeros veinte años en ese ambiente totalmente involucrado en la explotación de Riotinto. Aunque a partir del año 1962 pasó a vivir en Madrid, no ha dejado en todos estos años de retornar a sus raíces cada vez que sus  quehaceres se lo permitían. Cuando el tiempo de la jubilación se fue acercando comenzó a poner en marcha  proyectos largamente aparcados. Primero fue el Río Tinto, al que le dedicó tres años de trabajo para recorrerlo y documentarlo, volcando esa experiencia en el libro que publicó en 2012, ‘El Río Tinto, Paisaje Protegido’. La obra incluía diez rutas para conocer esta maravilla onubense.

Terminada esta experiencia acometió el proyecto de visitar y conocer la minería de la provincia, a la que ha dedicado cinco años y que ha culminado con la publicación del libro ‘La Huelva minera’, donde el autor hace un recorrido por cuarenta y dos minas divididas en diez itinerarios. En ellos, se hace un recorrido de corte histórico de cada mina y su evolución; en una segunda parte, se revisa el estado actual de los yacimientos, incluyendo itinerarios para llegar a cada una de ellos para su visita.

El autor, acompañado de seis amigos, hace una breve descripción de los seis ferrocarriles con sus correspondientes ramales que permitieron el traslado en grandes cantidades de minerales, pero también la distribución de mercancías y pasajeros, sacando del aislamiento a muchos pueblos y poblados mineros de la provincia.

Mientras en la parte histórica de las minas el autor ha procurado contar con fotografías de la época en blanco y negro, en la parte actual de cada explotación describe su situación sobre el terreno, explicando cómo llegar a ellas, qué se va a encontrar el visitante, con ilustraciones de mapas de cada itinerario y de cada mina y una gran profusión de fotografías en color realizadas personalmente en sus visitas. Durante los años que ha durado este proyecto, Vázquez ha ido penetrando en el espíritu de todos los yacimientos ya abandonados, recorriendo los poblados mineros deshabitados, con todo el respeto que se merecen, viendo en las ruinas aun pegados a sus paredes trozos de las pizarras de lo que en su día fueron las escuelas, pensando en su interior que serian como su Nerva en la época de la infancia, con chiquillos corriendo por sus calles. Como bien indica, “si te quedas en silencio entre esas ruinas y cierras los ojos, pasarán por tus recuerdos las imágenes guardadas de una infancia feliz, como si fuera ayer”.

En cuanto a su inspiración para la elaboración del libro, Vázquez cita a Antonio Perejil Delay y su publicación hace años del libro ‘Poblaciones mineras fallecidas en la provincia de Huelva’. Además, “a lo largo de estos años he tenido la suerte de coincidir con otros enamorados de las minas, donde ha ido floreciendo la amistad y donde he podido compartir tiempo y experiencias, porque en todos los pueblos mineros he encontrado amigos que me han acompañado y me han enseñado lugares de gran belleza que yo he procurado llevar a mi libro para que todos los interesados en este tema tan apasionante, tengan la oportunidad de conocerlos”.

El autor se confiesaincapaz de elegir uno sólo de los itinerarios, porque sacándome de mi siempre conocida Minas de Río Tinto, donde comencé mi vida laboral aquel uno de marzo de 1958, cuando entre de aprendiz en el departamento de Central Eléctrica, hasta la mina Reprise, ultima del itinerario diez, todas me han enamorado, todas me han emocionado, cada una me ha mostrado su importancia”. Entre los lugares destacados en el libro, pueden mencionarse las cortas de Tharsis, El Lagunazo, La Zarza, Confesionarios, San Telmo, La Joya, Las Herrerías, Peña de Hierro, La Chaparrita, El Soldado, Poderosa, El Castillo de Buitrón, Tinto Santa Rosa, Soloviejo, San Miguel, Angostura, Concepción, San Platón, Cueva de la Mora, Sotiel, Cala, Coto Teuler, María Luisa, los poblados aun conservados de Concepción, La Isabel, Herrerías, Cueva de la Mora, Valdelamusa, Sotiel, y otros, o los propios castilletes de los pozos que, en palabras de Vázquez, “aun manteniéndose en pie, algunos de ellos gracias al empeño de algunos mineros que no han permitido que se convirtieran en chatarra como ha ocurrido en casi todas las minas”.

La enseñanza de esta obra es, según su autor, que “pensar en todo lo que se ha destruido ya no tiene remedio, hay que pensar en lo que aún queda, para conservarlo para las futuras generaciones, para que no se olvide el pasado minero de nuestra provincia que ya explotaron los romanos entre otros pobladores”.

 

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