El trauma que generan las pérdidas humanas

La psicóloga y escritora Pilar Enjamio narra en este artículo la situación del reciente accidente de Adamuz

Toda pérdida humana nos deja sumidos en la desesperación y el dolor, y mucho más brutal cuando es inesperado e irreparable.

Ya no hay vuelta atrás y eso nos angustia. Requiere de un proceso de adaptación para asumirlo, porque superarlo es difícil. Es una herida sangrante que quema, y poco a poco va cicatrizando, aunque nunca jamás se olvida. El recuerdo es una terapia de recuperación, al principio te hace llorar con desconsuelo, pero con el tiempo revives a las personas a través de esos recuerdos inolvidables. A muchas personas su estado de shock les impide reaccionar y repiten que extrañan a la víctima, ya que es algo importante para ella en su vida.

La menor de 6 años de Aljaraque me preocupa porque ha perdido a sus padres y hermano. Su madre era de Punta Umbría, Huelva. Tiene a sus abuelos, que piden justicia, y serán un apoyo esencial. Las indemnizaciones no suplen las pérdidas de vidas humanas, que ya no volverán y costará asimilarlo.

Como psicóloga conozco el significado de este síndrome post traumático, y ahora vivido en mi propia piel por la muerte de mi madre por las malas praxis médicas y no respetar sus alergias en la Clínica Quirón de La Coruña, provocándole una parada cardíaca y su muerte sin reanimarla. Me siento identificada con las víctimas de Adamuz, un accidente provocado por una negligencia y la unión de un tramo de un canal de hace 40 años con otro actual y no existir las revisiones adecuadas. En mi caso una negligencia médica de quien te obliga a ponerte lo que te da alergia o te amenaza con irte en unas condiciones no adecuadas. Eso es salvajismo y no deberían ejercer la medicina. Hay una mafia político hospitalaria que les apoya. Hay que exigir responsabilidades a quien no respeta la vida humana y no tiene empatía.

La fe a los que somos creyentes nos flaquea y a los no creyentes el recurso a la fe les ayuda. Lo he comprobado en el accidente del tren Alvia en Compostela. Es muy difícil ese hueco vacío y no ver a la persona en sus lugares habituales, ya no está contigo en ninguna comida o celebración, ni en las estancias de la casa. Cada noche al dormirte esperas verla en tus sueños y lloras cada noche y no duermes. Una motivación es unirte a familiares de otras víctimas en su lucha, te hará no pensar en ese dolor. 

Contar o escribir tus sentimientos es bueno y te ayuda a expulsar lo que te oprime. Seguirán vivos en nuestro corazón y tatuados en el alma. Un recuerdo también a Pepi y Ana de Isla Cristina. Lloramos con Huelva y por todas y cada una de las víctimas del accidente, un descarrilamiento y choque de dos trenes que quedará para siempre en nuestra memoria. No hacen falta homenajes sino prevención que proteja la vida y no crea muerte ni angustia.