Tener hijos en Huelva: cada vez más tarde y cada vez menos
La maternidad se retrasa más de cinco años en dos décadas mientras la natalidad se desploma
La maternidad y la paternidad se han convertido en una decisión cada vez más compleja en Huelva. En 2025, la edad media para tener el primer hijo se sitúa en torno a los 32 años, una cifra que refleja un cambio profundo respecto a generaciones anteriores, cuando este paso vital se daba antes de los 27. El retraso no es puntual ni coyuntural: responde a una tendencia sostenida que se ha consolidado en las dos últimas décadas.
Paralelamente, el número de nacimientos no ha dejado de descender. En comparación con comienzos de los años 2000, la provincia registra hoy alrededor de un 35% menos de nacimientos anuales. Esta caída no solo reduce el crecimiento natural de la población, sino que altera de forma progresiva la estructura demográfica, con un envejecimiento cada vez más acusado.
El factor económico aparece como el principal condicionante. El acceso tardío a un empleo estable, los salarios ajustados y la dificultad para disponer de una vivienda adecuada retrasan la decisión de formar una familia. A ello se suma el coste directo de la crianza, que se ha incrementado de forma notable en los últimos años: alimentación, educación, vivienda más amplia y cuidados suponen un esfuerzo económico difícil de asumir para muchos hogares jóvenes.
El resultado es un escenario en el que tener hijos deja de percibirse como un paso natural para convertirse en una decisión cargada de incertidumbre económica. La consecuencia a medio y largo plazo es una provincia con menos población joven, menor relevo generacional y mayores desafíos para sostener su equilibrio social y económico.