Onubenses atrapados en la guerra del Golfo: “Escuchamos los misiles”

Imagen del Burj Khalifa atacado por drones iraníes.

Residentes en Abu Dhabi y Dubái describen pánico inicial, misiles en la distancia y la angustia de no saber cuánto durará la escalada

La nueva escalada bélica en Oriente Próximo, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre objetivos estratégicos en Irán y la amenaza de represalias por parte de Teherán, ha devuelto al Golfo Pérsico al epicentro de la tensión internacional. En ese escenario se encuentra Manuela Gómez, natural de San Juan del Puerto y residente en Abu Dhabi por motivos laborales familiares, que vive estos días marcada por la incertidumbre y José Antonio Ahumada, de Niebla, que trabaja en Dubai.

Emiratos Árabes Unidos ha sido también escenario de episodios vinculados a la escalada regional, lo que ha elevado la inquietud entre la población extranjera. La proximidad geográfica con Irán y el papel estratégico de la región, clave en el tránsito energético y militar, han incrementado la preocupación entre quienes residen allí.

“El primer día fue gordo. Saltaron las alarmas en los móviles y no sabíamos qué estaba pasando. Escuchábamos los misiles, no los veíamos porque esto es muy grande, pero se oían, a veces relativamente cerca”, relata. Aquella primera noche, explica, estuvo marcada por el miedo: “Sentí pánico. No es una experiencia agradable. No sabes hasta dónde puede llegar esto”, asegura Manuela. 

Desde entonces, la rutina se mantiene a medias. Los comercios, restaurantes y centros comerciales continúan abiertos y la actividad económica no se ha detenido, aunque el espacio aéreo permanece cerrado, lo que ha generado inquietud entre turistas que han quedado atrapados y están siendo reubicados en hoteles. “A nivel comercial está todo funcionando, pero la preocupación existe”, señala.

Las recomendaciones de la embajada española han sido claras: prudencia, permanecer en casa el mayor tiempo posible y alejarse de ventanas y balcones. “Nos piden que estemos juntos, que tengamos precaución. Los niños no tienen colegio y muchos padres están trabajando desde casa”, explica. En su entorno, la comunidad española se mantiene en contacto constante, compartiendo información y apoyo emocional. Incluso se han ofrecido servicios de atención psicológica.

Uno de los factores que más ha influido en el estado de ánimo ha sido la sobreinformación. “En las redes sociales todo es ruido y más ruido. Hay gente que transmite más miedo que tranquilidad. Eso hace que la situación se viva con más angustia”, reconoce.

Las explosiones se han escuchado en distintas zonas de la ciudad en los últimos días. “Ha habido momentos en los que se oía más y otros menos. Desde anoche no hemos escuchado nada en nuestra zona, pero en otras sí”, afirma. 

En Dubái se encuentra también otro onubense, José Antonio Ahumada, natural de Niebla y actualmente ingeniero en la ciudad emiratí. Según explica su hermano, Juan Fernando, “de momento están tranquilos, pero hoy un poco con más incertidumbre que ayer.  No pueden salir de allí y confían en que la situación se estabilice lo más pronto posible”.

La mayor inquietud, admiten, es no saber cuánto puede prolongarse la crisis. “Lo más difícil es la incertidumbre. No saber el tiempo que va a durar esto ni el riesgo real que tenemos de estar aquí”, asegura Manuela.  Mientras tanto, la prioridad es transmitir serenidad a los hijos y a la familia en España. “Intentamos tranquilizar a todos los que nos llaman. Estamos bien dentro de lo posible. La situación, a nivel civil, está medio controlada”.

Este conflicto ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad estratégica del Golfo, donde confluyen intereses energéticos, militares y comerciales de alcance global.

Desde Emiratos, los onubenses apelan a la serenidad, pero reconocen que vivir una escalada de estas características desde dentro, deja una huella emocional difícil de ignorar.