Más de la mitad de las plazas de médico de familia no resultan atractivas y Huelva acumula vacantes sin cubrir

Un médico en la consulta

La última Oferta de Empleo Público confirma el rechazo de los profesionales a la Atención Primaria mientras en la provincia hay puestos sin especialista o directamente vacíos

La Atención Primaria andaluza atraviesa una crisis que ya no puede explicarse por la falta de médicos, sino por la falta de atractivo de sus condiciones laborales. Las cifras de la última Oferta de Empleo Público correspondiente a los años 2022, 2023 y 2024 son el reflejo más evidente.

Se ofertaron 1.689 plazas de Médico de Familia en Atención Primaria, pero solo 873 aspirantes se presentaron al examen celebrado en septiembre. Incluso en el hipotético caso de que todos aprobaran y aceptaran destino —algo que nunca sucede— quedarían sin cubrir al menos 816 plazas, casi un 49 %, cifra que ascenderá con el paso de las semanas. En Pediatría de Atención Primaria la situación es similar: 404 plazas convocadas y únicamente 283 aspirantes admitidos, lo que dejaría 121 vacantes, cerca del 30 %.

Plazas vacantes y ofertadas por el SAS.

El dato más preocupante no es solo el número de plazas que pueden quedar desiertas, sino el mensaje que trasladan: los profesionales no quieren esas plazas. Y médicos hay. Prueba de ello es que en la oposición de Médicos de Urgencias Hospitalarias, con un perfil similar de candidatos, se presentaron casi el doble de aspirantes que puestos ofertados.

Los facultativos señalan condiciones laborales poco atractivas: agendas que superan los 35 pacientes diarios, cupos que alcanzan o sobrepasan los 1.700 usuarios, guardias prolongadas, ausencia de sustituciones y dificultades para conciliar vida personal y profesional. Cada vez más médicos jóvenes optan por otras especialidades, por trasladarse a otras comunidades autónomas o por incorporarse a la sanidad privada.

En Huelva, la situación es especialmente delicada. Son numerosas las plazas de médico de familia que permanecen vacantes o que están siendo cubiertas por profesionales sin la especialidad específica en Medicina Familiar y Comunitaria. En determinadas zonas rurales, un solo facultativo atiende varios consultorios, y cuando se produce una baja o un permiso, la sustitución no siempre está garantizada.

Esta falta de estabilidad repercute directamente en la atención al paciente: demoras en las citas, sobrecarga asistencial y menor tiempo por consulta. La Atención Primaria, que debería ser la puerta sólida y resolutiva del sistema sanitario, funciona en muchos casos al límite de su capacidad.

El problema no es coyuntural ni exclusivo de una convocatoria. Es estructural. Mientras no se mejoren las condiciones retributivas, organizativas y de conciliación, la Atención Primaria seguirá perdiendo atractivo para los profesionales. Y provincias como Huelva continuarán soportando las consecuencias en forma de plazas sin cubrir y centros de salud tensionados.