“En la industria musical, el menor de los problemas es la IA”
Los avances tecnológicos seguirán su avance a pesar de la animadversión que generan el aprendizaje de las IA musicales está devaluada por ‘los éxitos del verano’
En un momento donde la industria musical se redefine a golpe de algoritmo, Carlos López se ha convertido en una de las ‘voces’ más provocadoras del panorama creativo en España. El productor, letrista y mente detrás de Carla Lomar -la primera artista musical de inteligencia artificial del país— no solo está transformando la industria desde sus mismos cimientos si no que está redefiniendo la idea misma de qué significa ser artista. Entre la fascinación y la polémica, su proyecto abre preguntas incómodas sobre autenticidad, emoción y el futuro del arte.
Carla Lomar no existe… pero emociona. ¿Qué dice eso de nosotros como sociedad?
En el mundo del arte, el éxito lo marca la capacidad de emocionar al espectador, tocarle el alma con independencia de las herramientas o técnicas utilizadas para lograr ese clímax. En el cine hubo quien cuestionó la calidad artística cuando comenzó a hacerse uso de la tecnología o incluso cuando innovaba en una determinada rama. Sin embargo, la Blancanieves de Disney es igual de brillante que el Toy Story de Pixar. Los espectadores, en general, no se cuestionan el cómo, sino el resultado emocional de una obra.
Sin embargo, la voz de Carla no es real…
Como espectadores u oyentes hemos llorado con personajes de ficción, cantando letras que no escribió quien las interpretó, e incluso idolatrando artistas que, en realidad, fueron construcciones de marketing. Carla es más auténtica que muchas de estas construcciones, llamémosle, entre comillas, artificiales. No obstante, la IA ha sido el vehículo utilizado para que un chico como yo, que no pudo dedicarse al mundo de la música por falta de voz y una discapacidad física que le impedía subirse a un escenario, pueda dedicarse a este arte desde el ámbito de la producción.
¿Le han criticado por “reemplazar” artistas humanos?
El problema que tiene la industria es que ya no se venden ‘discos’, mientras que el streaming sólo es negocio para aquellos artistas de élite capaces de tener presencia en varios países. En este contexto, las únicas vías reales de ingresos para los cantantes están en los conciertos, y es precisamente aquí donde las IA no pueden lucrarse. Este proyecto ha nacido por amor a la música y precisamente será a la postre cuando podremos monetizar nuestro trabajo con audiciones para ‘humanizar’ a Carla y que interprete sus éxitos sobre un escenario.
En un proyecto tan vanguardista, ¿por qué la creación de las letras no se ha confiado a la IA?
En mi libro Corazón de IA evidencio que Chatgpt y las IA coetáneas pueden “emular” a los grandes poetas y literatos, aunque tengan lagunas o poca capacidad a la hora de imaginar o innovar en nuevas historias. No obstante, han bebido de los mejores maestros y sus respectivas novelas. Y eso se nota. Por el contrario, pienso que en la música, en su proceso de aprendizaje, las IA han tratado al mismo nivel las obras maestras de Queen con otras de menor factura técnica, pero comercialmente importantes, como las de King África o Georgie Dan. Ello ha devaluado el aprendizaje y la capacidad de escribir temas que sean algo más que líneas con una cierta rima. Al final, a sus composiciones, les falta alma.
¿Cómo lleva que el éxito de Carla se le achaque al buen hacer de la tecnología y no al productor o al autor de sus letras
Es algo normal. La noticia suele estar en que un ‘ente’ informático triunfe en cosas humanas, en vez de que una persona destaque haciendo uso de herramientas informáticas. En un futuro dejará de ser noticia y los avances o hitos en IA se irán normalizando y el reconocimiento llegará a las personas que están detrás. Será un proceso parecido al que ocurrió en su día con los videojuegos.
¿Te preocupa que el público pueda llegar a conectar más con las obras auspiciadas por una IA que por personas reales?
Creo que eso no va a ocurrir jamás. Incluso se está generando cierta animadversión a la IA por la pérdida de empleos que puedan generar. Tengo miedo de que esos perjuicios impidan a gente disfrutar de una música que no nació en un ordenador, si no en el alma de un soñador.
¿Consideras que se ha puesto más el acento en la tecnología que en la historia que hay detrás?
Sin duda. En todas las entrevistas el foco se centra en poner a competir la voz ‘cibernética’ con la real. Nadie se ha preocupado por cuantificar la pasión o trabajo que hay detrás de este proyecto que nace de alguien que desde joven trabajó en radio y que siempre anhelo dedicarse a este oficio. .
Sin rodeos. ¿La música del futuro será humana o artificial?
Hibrida. Si lo piensas con detenimiento ha sido así desde el inicio de la discografía. Los avances tecnológicos se fueron incorporando paulatinamente al trabajo de los cantantes y la creatividad se multiplicó. Es cierto que la calidad de los solistas y los grupos cayó con fuerza, pero las grandes voces siguieron en lo alto con independencia de las ‘ayudas’ externas. No habrá máquinas que eclipsen al próximo Queen, Michael Jackson o los Rolling Stones, pero convivirán con las nuevas canciones humanas apoyadas por IA.