Huelva arde como hacía años: ¿qué está pasando este verano?

Incendio

La provincia ya ha calcinado más hectáreas que en 2025 y afronta el tramo más peligroso del verano con un monte cada vez más vulnerable.

El verano de 2026 está dejando una huella sin precedentes en Huelva. A falta de más de un mes para que concluya la campaña de alto riesgo, la provincia ya ha superado las hectáreas forestales quemadas durante todo 2025, un dato que refleja la gravedad de una temporada marcada por grandes incendios y unas condiciones especialmente favorables para la propagación del fuego.

Los incendios de Villanueva de los Castillejos y El Cerro de Andévalo han sido los dos episodios más importantes de un verano que ha puesto a prueba al dispositivo del Plan Infoca y ha vuelto a evidenciar que los incendios forestales son un problema cada vez más complejo.

Un cóctel perfecto para que el fuego avance

Detrás de este incremento no existe una única explicación. Los expertos señalan que la combinación de temperaturas muy elevadas, una sequía prolongada, la escasa humedad ambiental y varios episodios de viento ha convertido buena parte del monte onubense en un enorme combustible.

La vegetación llega al verano tras meses de déficit hídrico y cualquier foco encuentra unas condiciones idóneas para propagarse con rapidez. Cuando coinciden calor extremo, viento y abundante masa vegetal seca, controlar un incendio resulta mucho más complicado.

Un invierno muy lluvioso y un verano extremadamente seco

Una de las claves de la campaña de incendios de este año hay que buscarla varios meses atrás. Las abundantes y persistentes lluvias registradas durante el invierno y la primavera favorecieron un crecimiento excepcional de pastos, matorral y vegetación en toda la provincia.

Esa explosión de vegetación, beneficiosa en un primer momento para el campo y los espacios naturales, se ha convertido con la llegada del calor en una enorme carga de combustible. Las altas temperaturas, la ausencia de precipitaciones durante las últimas semanas y la baja humedad han secado rápidamente toda esa masa vegetal, facilitando que cualquier incendio encuentre alimento suficiente para propagarse con rapidez.

Cada vez hay más combustible en el monte

A las condiciones meteorológicas se suma un problema que se arrastra desde hace años: el abandono progresivo del medio rural.

La desaparición de explotaciones agrícolas y ganaderas, la reducción del pastoreo y el menor aprovechamiento forestal favorecen la acumulación de matorral, pastos y ramas secas. Ese exceso de vegetación actúa como combustible y permite que las llamas recorran grandes superficies en poco tiempo.

Los especialistas insisten en que la prevención no solo pasa por disponer de más medios de extinción, sino también por gestionar el monte durante todo el año.

Huelva, una provincia especialmente vulnerable

La provincia cuenta con una de las mayores masas forestales de Andalucía. Sus extensos pinares, eucaliptales, dehesas y espacios naturales convierten a Huelva en un territorio especialmente sensible cuando llegan las altas temperaturas.

Además, muchas de estas zonas presentan una complicada orografía y amplias superficies continuas de vegetación, lo que dificulta las labores de extinción y favorece incendios de gran tamaño.

La mayoría de los incendios siguen teniendo origen humano

Aunque el cambio climático agrava las consecuencias, la mayor parte de los incendios forestales continúa teniendo su origen en la actividad humana.

Negligencias, quemas agrícolas fuera de control, trabajos con maquinaria, colillas o incendios intencionados siguen estando detrás de muchos de los fuegos que cada verano afectan a la provincia.

La diferencia es que hoy esos incendios encuentran un monte mucho más seco y unas condiciones atmosféricas que favorecen una propagación mucho más rápida que hace apenas unas décadas.

Incendios más intensos y difíciles de controlar

Los profesionales de la extinción advierten desde hace años de que los incendios actuales son cada vez más agresivos. El calor extremo, el viento y la enorme carga de combustible hacen que las llamas alcancen intensidades muy elevadas y cambien de comportamiento en cuestión de minutos.

En estas circunstancias, la prioridad pasa en muchas ocasiones por proteger a la población y evitar que el fuego alcance viviendas o infraestructuras, mientras los equipos esperan un momento más favorable para contener el avance de las llamas.

La prevención, la gran asignatura pendiente

El balance de este verano vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la gestión forestal. La limpieza del monte, el mantenimiento de cortafuegos, la recuperación de usos tradicionales como el pastoreo y una mayor inversión en prevención aparecen como algunas de las medidas que los especialistas consideran imprescindibles.

Porque una vez que el fuego prende en un monte seco, con abundante vegetación y bajo condiciones meteorológicas extremas, las posibilidades de detenerlo disminuyen de forma considerable.

Con agosto aún por delante, Huelva encara ahora las semanas históricamente más complicadas del verano. Un periodo en el que cualquier descuido puede desencadenar un nuevo gran incendio y seguir aumentando un balance que ya ha superado toda la superficie forestal calcinada durante 2025.