El choque se produjo mientras el maquinista del Iryo comunicaba a Atocha que había descarrilado

El impacto ocurrió nueve segundos después del descarrilamiento, cuando el conductor aún informaba de la situación sin saber que el accidente ya se había producido

 

 

El impacto entre el tren Alvia y el Iryo en Adamuz (Córdoba) se produjo apenas nueve segundos después del descarrilamiento del convoy de alta velocidad. En ese breve intervalo, el maquinista del Iryo se encontraba en contacto con el centro de mando de Atocha para comunicar la incidencia, sin ser consciente de que la colisión ya había tenido lugar.

Según la reconstrucción de los hechos que manejan los investigadores, el conductor actuó conforme al protocolo, informando de un enganchón, del bloqueo del tren y de la invasión de la vía contigua. Mientras transmitía estos datos clave y solicitaba la paralización urgente del tráfico ferroviario, el Alvia ya había impactado contra su tren.

En el primer contacto, el maquinista informa de un enganchón y del bloqueo total del tren a la altura de Adamuz:

Centro de mando: 6189, aquí Atocha, dime.

Maquinista del Iryo: Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz.

C.: Ah, ya, ya te veo, ya te veo. Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono, anda.

M.: Apunte, por favor… 

C.: Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.

M.: Más abajo no pueden estar.

C.: O sea que ya los has bajado.

M.: Sí, está todo bajadísimo.

C.: Venga, de acuerdo.

M.: De hecho, tengo el tren bloqueado… o sea ahora mismo.

C.: O sea que no te puedes mover.

M.: No… voy a necesitar reconocer.

C.: Vas a necesitar reconocer, tú.

M.: Sí.

C.: Un segundito, maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.

M.: Sí, tranquilo.

C.: Venga.

La situación se agrava en la segunda llamada cuatro minutos después. Ya no se trata solo de un problema técnico. El maquinista confirma el peor escenario posible en una línea de alta circulación:

C.: 6189, aquí Atocha.

M.: Hola, Atocha, 6189, mira comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.

C.: Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.

M.: Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor.

C.: Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando.

M.: Y tengo incendio también… necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiando.

C.: Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.

M.: Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren.

C.: Vale, vale, venga, recibido.

M.: Tienen mi teléfono, ¿vale?

C.: Sí, sí, lo tengo.

M.: Abandono la cabina, le informo, ¿vale?

C.: Vale, perfecto, hasta ahora.

Las palabras, hoy, resuenan con una crudeza imposible de ignorar. En ellas ya estaba el peligro y la urgencia de la situación.