Alertan del auge del “Happy Slapping” entre menores en redes sociales

Campaña Policía Nacional.

Policía Nacional y fundaciónSOL lanzan una campaña para frenar la violencia grabada y difundida como entretenimiento

La Policía Nacional y fundaciónSOL han puesto en marcha una nueva campaña de concienciación para alertar sobre el fenómeno del Happy Slapping, una forma de violencia entre menores que consiste en grabar agresiones y difundirlas en redes sociales con fines de entretenimiento.

La iniciativa, enmarcada en la campaña “Somos su Mejor Red”, busca sensibilizar a la sociedad sobre los riesgos de este tipo de conductas y evitar su normalización en un contexto donde el acceso temprano a dispositivos móviles facilita la difusión inmediata de contenidos violentos.

Según los datos aportados, más de la mitad de los casos de acoso entre menores acaban difundiéndose en redes sociales, lo que multiplica el daño sufrido por las víctimas. “Cuando una agresión se graba y se difunde, la humillación se amplifica”, advierten desde fundaciónSOL.

El Happy Slapping, surgido en Reino Unido en 2005, ha ganado presencia en España en los últimos años. Esta práctica no solo implica la agresión física o verbal, sino también su viralización, lo que genera una doble victimización: el ataque y su exposición pública.

Las cifras reflejan una tendencia preocupante. En 2024 se registraron más de 12.500 delitos de lesiones cometidos por menores en España, mientras que el uso de redes sociales como WhatsApp, Instagram o TikTok se ha consolidado como principal canal de difusión de este tipo de contenidos.

Desde la Policía Nacional recuerdan que estas conductas pueden constituir delitos graves y que los menores a partir de 14 años tienen responsabilidad penal. “No podemos entender esto como una broma, sino como un problema real que exige una respuesta conjunta”, señalan.

La campaña pone el foco en la prevención, apelando a la implicación de familias, centros educativos y sociedad. Entre las recomendaciones destacan educar en el uso responsable de las redes, no compartir contenidos violentos y denunciar este tipo de situaciones para frenar su difusión.

El objetivo es claro: romper la cadena de viralización de la violencia y concienciar a los jóvenes de que detrás de cada vídeo hay una víctima real.