Dra. Carolina Vila: El protector solar diario es una inversión en salud a largo plazo
En esta entrevista, la renombrada dermatóloga Dra. Carolina Vila analiza el preocupante aumento de casos de cáncer de piel en pacientes jóvenes y nos descubre los últimos avances en fotoprotección global. Además, nos desvela las claves del éxito de la medicina estética actual: un sector en pleno auge entre el público masculino donde la naturalidad, la salud cutánea y la psicología del bienestar caminan de la mano.
P: Se acerca el verano y el uso de cremas solares es el consejo más repetido, pero ¿realmente somos conscientes de su impacto directo en la prevención de carcinomas y melanomas?
R: Cada vez existe más concienciación, pero todavía queda mucho camino por recorrer. El uso correcto del fotoprotector reduce significativamente el daño acumulativo de la radiación ultravioleta, que es uno de los principales factores implicados en el desarrollo del cáncer de piel. No se trata solo de evitar una quemadura solar puntual, sino de prevenir el envejecimiento prematuro y, sobre todo, patologías como carcinomas y melanomas. La fotoprotección diaria es una auténtica inversión en salud a largo plazo.
P: ¿Cuál es el error más común que cometen sus pacientes a la hora de aplicarse el protector solar?
R: Sin duda, aplicar menos cantidad de la necesaria y no reaplicarlo. Mucha gente piensa que con ponerse protector una vez por la mañana es suficiente, y no es así. Además, solemos olvidar zonas muy importantes como orejas, cuello, escote o dorso de las manos, que son precisamente áreas donde vemos lesiones con mucha frecuencia.
P: Más allá del SPF tradicional, ¿qué avances en fotoprotección (como los filtros biológicos o la protección frente a luz azul) considera hoy imprescindibles?
R: La fotoprotección ha evolucionado muchísimo. Hoy hablamos de productos que no solo protegen frente a la radiación UVB y UVA, sino también frente a la luz visible y la luz azul, especialmente importante en pacientes con melasma o hiperpigmentación. Además, los filtros biológicos y antioxidantes ayudan a neutralizar el daño oxidativo generado por el sol. Ya no buscamos únicamente “bloquear” la radiación, sino prevenir el daño celular de forma más global.
P. En su consulta, ¿ha notado un aumento de casos de cáncer de piel en pacientes jóvenes o se mantiene una tendencia estable?
R: Sí, estamos viendo pacientes cada vez más jóvenes, especialmente con lesiones relacionadas con exposición solar intensa o hábitos poco saludables durante la adolescencia. También influye que hoy existe más conciencia y realizamos diagnósticos más precoces gracias a herramientas como la dermatoscopia digital. Eso es positivo, porque detectar un melanoma a tiempo cambia completamente el pronóstico.
P. ¿Cada cuánto tiempo recomienda una revisión de lunares con dermatoscopia, incluso en personas sin antecedentes?
R: En general, recomiendo una revisión anual. En pacientes con muchos lunares, antecedentes familiares, piel muy clara o antecedentes de quemaduras solares importantes, las revisiones pueden necesitar ser más frecuentes. Lo importante es individualizar cada caso y entender que la prevención dermatológica salva vidas.
P: ¿Cuáles son actualmente los tres tratamientos estéticos más demandados en su clínica?
R: Actualmente observamos una gran demanda de tratamientos enfocados en mejorar la calidad de la piel, como protocolos de luminosidad y regeneración; tratamientos con neuromoduladores para prevenir y suavizar arrugas de forma natural; y procedimientos de bioestimulación de colágeno, que permiten rejuvenecer sin modificar la expresión facial. Cada vez los pacientes buscan resultados más sutiles y elegantes.
P: Históricamente, la estética se asociaba a las mujeres. ¿Ha crecido el número de hombres que acuden a su clínica? ¿Qué buscan ellos principalmente?
R: Muchísimo. Cada vez más hombres entienden el cuidado de la piel y la medicina estética como parte del bienestar y de la imagen profesional. Suelen buscar resultados discretos: mejorar aspecto de cansancio, caída de pelo y alopecia, calidad de piel, manchas, o pequeños signos de envejecimiento sin que se note que se han realizado un tratamiento.
P: Hoy se habla mucho de "baby botox" y resultados sutiles. ¿Cómo gestiona las expectativas de un paciente que busca un cambio radical frente a su criterio médico de naturalidad?
R: Creo que el papel del médico es precisamente orientar y poner límites cuando es necesario. Mi filosofía siempre ha sido respetar la armonía y la naturalidad del rostro. Los tratamientos deben mejorar, no transformar. Cuando un paciente busca un cambio excesivo, es importante explicar con honestidad qué resultados son saludables y sostenibles a largo plazo
P: ¿Dónde traza la línea entre un tratamiento meramente estético y uno que mejora la salud dermatológica del paciente?
R: En dermatología muchas veces ambas cosas van unidas. Tratar un acné, una rosácea o una hiperpigmentación mejora la salud cutánea, pero también la autoestima y calidad de vida del paciente. La piel tiene un enorme impacto emocional y social, así que la dermatología estética bien entendida también es salud.
P: Usted pasó de trabajar en un hospital a fundar su propia clínica. ¿Qué fue lo que más le motivó a dar ese salto al emprendimiento?
R: Principalmente la posibilidad de ofrecer una atención más personalizada, cercana y global. Quería crear un espacio donde poder dedicar tiempo al paciente, trabajar la prevención, combinar dermatología clínica y estética, e incorporar tecnologías y tratamientos innovadores con una visión muy cuidada de la medicina. No obstante, continuo trabajando en el Hospital Juan Ramón Jiménez.
P: ¿Qué es lo que más le ha costado aprender del lado "empresarial" de la medicina que no le enseñaron en la facultad?
R: Sin duda, la gestión de equipos y la parte financiera. En la facultad nos preparan muy bien para diagnosticar y tratar pacientes, pero no para liderar una empresa. He tenido que aprender sobre organización, comunicación, estrategia y gestión empresarial, y creo que sigue siendo un aprendizaje constante.
P: Su clínica está en Av. Portugal, 4. ¿Qué importancia cree que tiene el entorno y el diseño del espacio en la experiencia y recuperación del paciente?
R: Muchísima. El entorno influye directamente en cómo se siente el paciente. Un espacio cuidado, luminoso y tranquilo transmite confianza y bienestar. En nuestra clínica intentamos que la experiencia sea cálida y relajada desde que el paciente entra por la puerta, porque entendemos la medicina de una forma muy humana.
P: ¿Qué le permite hacer su clínica propia que el sistema hospitalario, por su estructura, le limitaba?
R: Principalmente realizar tratamientos estéticos que no se realizan en el ámbito hospitalario, y poder trabajar con más tiempo y más cercanía. En consulta privada puedo personalizar mucho más los tratamientos, hacer seguimientos detallados y combinar diferentes abordajes terapéuticos. Además, la flexibilidad para incorporar innovación tecnológica y protocolos personalizados es mucho mayor.
P: Si tuviera que elegir un solo producto de "skincare" para usar el resto de su vida, además del protector solar, ¿cuál sería?
R: Probablemente un retinoide bien formulado. Es uno de los activos con más evidencia científica tanto en prevención del envejecimiento como en mejora de textura, luminosidad y calidad de la piel.
P: ¿Cuál es el mito sobre el cuidado de la piel que más le cuesta desterrar en la consulta?
R: Que “si un producto escuece o irrita, funciona mejor”. Muchas veces ocurre justo lo contrario. La tendencia actual va hacia cuidar la barrera cutánea y trabajar la piel de forma progresiva y respetuosa.
P: ¿Hacia dónde cree que se dirige la dermatología en los próximos 5 años, tanto en la parte oncológica como en la estética?
R: Creo que veremos una dermatología cada vez más preventiva, personalizada y tecnológica. En oncología avanzaremos mucho en diagnóstico precoz apoyado por inteligencia artificial y dermatoscopia digital. Y en estética la tendencia seguirá siendo hacia resultados naturales, regenerativos y menos invasivos, potenciando la calidad de la piel más que los cambios artificiales.
P: Ha sido un placer conversar con usted. ¿Añadiría algo más?
R: Simplemente recordar la importancia de la prevención. Revisar la piel, protegerse del sol y acudir al dermatólogo ante cualquier cambio puede marcar una gran diferencia. Y también transmitir que la dermatología estética, realizada con criterio médico y naturalidad, puede ser una herramienta muy positiva para el bienestar y la autoestima.