Rincón Choquero

Adriana Izquierdo: «Si alguien te dice que algo es imposible, miente; nada lo es si lo persigues»

PORTADA
A sus catorce años, Adriana Izquierdo Pacheco ha demostrado que la imaginación no conoce límites

Natural de Huelva, esta joven escritora y bailarina su otra gran pasión, ha dado el salto al mundo editorial con su segunda obra, Cruce de caminos. A través de sus palabras, nos abre las puertas de su particular rincón creativo, un espacio donde los personajes nacen, las historias fluyen y los temas más delicados encuentran una voz necesaria. Conversamos con ella sobre disciplina, salud mental y el poder transformador de la literatura.

P: Publicar una obra ya es un reto, pero hacerlo por segunda vez demuestra una gran disciplina. ¿Qué has aprendido de Cruce de caminos que no sabías cuando escribiste tu primer libro?

R: He aprendido a escribir con más profundidad sobre los sentimientos. En mi primer libro no me adentraba tanto en emociones como el miedo, el enfado o la vergüenza, pero aquí las exploro mucho más.

Portada de su libro

P: ¿Qué fue lo que te impulsó a elegir temas tan necesarios y a veces invisibles, como el maltrato psicológico y la inseguridad corporal, para esta historia?

R: Lo que me motivó fue no haber leído nunca un libro que tratara estos temas con profundidad, sobre todo el maltrato psicológico. Es una violencia que a menudo se minimiza por no ser física, pero que deja heridas invisibles mucho más profundas. Muchas personas no le dan la importancia que merece.

También quise escribir sobre la inseguridad corporal, ya que es un problema muy común. La gente suele esconderlo en el fondo de sus pensamientos, aunque termine afectando gravemente a su autoestima y a la forma en la que se ven. Nadie merece sufrir esto, que a menudo está causado por personas que critican el físico de los demás.

P: Cruce de caminos sugiere un momento de decisión o de encuentro. ¿Por qué elegiste este título para definir la relación de tus protagonistas?

R: Lo elegí por cómo dos personas totalmente opuestas terminan cruzándose. Son individuos que necesitan cambiar, aunque ni ellos mismos lo sepan. Para mí, el título se refiere a ese momento en el que tomar una decisión es clave para cambiar tu vida entera. Define a la perfección a mis protagonistas: no solo se encuentran, sino que marcan el camino el uno del otro.

P: Dices que tus protagonistas son dos "personajes rotos" que se conocen. ¿Cómo fue el proceso de crear a estas personas y cómo lograste que su sanación a través de un romance sano fuera realista?

R: El proceso fue complicado. Crear a dos personas destrozadas es doloroso, sobre todo al escribir sus pensamientos intrusivos, esos que aparecen para recordarte todo lo negativo. No sanan del todo, ya que el dolor nunca desaparece por completo, sino que se va superando. Aunque esta es la primera parte de una bilogía, se puede notar la evolución psicológica de ambos.

P: En Huelva, como en cualquier lugar, eres una voz muy joven en el mundo literario. ¿Cómo compaginas tus estudios de secundaria con la exigencia de ser escritora?

R: Siendo honesta, es más difícil de lo que pensaba. Tener que estudiar mientras me dedico a la escritura es agobiante, sobre todo porque le doy mucha importancia a mi formación académica. La mejor forma de adaptarme ha sido estudiar de forma constante entre semana para llevarlo todo al día. Los fines de semana los dedico casi por completo a escribir, desde que amanece hasta la mañana siguiente. Ocupa gran parte de mi tiempo, pero no puedo negar que me divierto muchísimo en mi mundo

P: La escritura como terapia: ¿Escribir sobre temas tan duros te ha ayudado a ti personalmente a ver de otra forma situaciones que viven muchas chicas de tu edad?

R: Siempre he sido consciente de lo que sufren muchas chicas de mi edad, pero al escribirlo se siente como si lo estuvieras viviendo tú. Todas nos hemos puesto frente al espejo y hemos llorado alguna vez, sintiéndonos insuficientes o comparándonos con otras. La mente nos juega malas pasadas a diario. Lo triste es que a veces preferimos sonreír de cara a la gente mientras por dentro deseamos desaparecer. Es triste, pero real.

P: Si pudieras decirles algo a los jóvenes que, al igual que tus protagonistas, no se sienten cómodos con su cuerpo o atraviesan momentos difíciles, ¿qué les dirías para inspirarles?

R: La vida es una y los hipócritas son millones. Cuando alguien se mete con tu físico, la mayoría de las veces lo hace por querer hacer daño. No dejes que esos comentarios te definan ni permitas que influyan en cómo te ves a ti mismo. Muchas veces, la intención es que te acomplejes, así que no les des ese gusto. No pierdas horas pensando en comentarios de gente aburrida. Ríe, disfruta y ámate, porque nadie tiene derecho a definirte.

P: ¿Cómo es un día de escritura para ti? ¿Tienes algún lugar especial en Huelva donde te guste inspirarte o escribir tus escenas favoritas?

R: Suelo despertarme tarde, sobre las dos de la tarde. Organizo mis ideas y, a partir de las cinco, empiezo a escribir con música, que me inspira mucho. Hago un descanso para cenar viendo una película y, cuando termino, sobre las doce, vuelvo a escribir hasta las seis de la mañana aproximadamente. Escribir de madrugada es cuando mejor me siento. En cuanto a Huelva, no tengo un lugar especial, pero quiero remarcar que las librerías locales son una maravilla; voy mucho a una llamada Dorian, donde me gusta pasar horas conociendo otras novelas.

La biblioteca, uno de sus lugares preferidos

P: ¿Cómo han recibido tus amigos y profesores de Huelva la noticia de tu segundo libro?

R: Estudio en el instituto de Corrales, cerca de Huelva. Cuando empecé mi primer libro, en primero de la ESO, nadie sabía de mi afición. En segundo, algunos profesores ya se enteraron y, cuando publiqué aquel verano, al entrar a tercero ya muchos conocían mi faceta como escritora. Todos están muy felices por lo que he logrado. Mis amigos me apoyan muchísimo y confían en que llegaré lejos. Además, creo que era bastante evidente: siempre llevo un libro en la mochila y un cuaderno donde apunto ideas.

P: A tu edad, ¿hay algún autor o autora que haya marcado tu forma de escribir o que te haya hecho decir "yo quiero hacer esto"?

R: Por supuesto. Me quedé embelesada con Powerless, de la Lauren Roberts. Me ha marcado profundamente, sobre todo por su protagonista, que se enfrenta a todos sus problemas sin pestañear. Admiro mucho cómo transmite tanto con tan pocas palabras. También admiro a Inma Rubiales, una escritora española con libros preciosos sobre temas delicados. Sus personajes, a menudo, están rotos, y eso les da vida, porque los personajes perfectos no existen. Su pluma es totalmente única.

P: A menudo, los jóvenes tienen miedo a ser juzgados al exponer sus sentimientos. ¿Cómo has gestionado ese miedo?

R: Al principio no me sentía cómoda porque todo el instituto sabía que había publicado un libro. Algunos se reían y otros me miraban, pero he aprendido que no hay que darle protagonismo a esa gente. Empezó a darme igual, seguí escribiendo y dejé de preocuparme por la opinión de los demás.

P: ¿Tienes ya alguna idea para un tercer proyecto o prefieres disfrutar de Cruce de caminos?

R: De hecho, estoy terminando mi tercer proyecto: una fantasía romántica que estoy disfrutando mucho. No puedo contar mucho, pero adelanto que he llorado escribiéndolo. Hay escenas que parten el alma y otras donde no puedes parar de sonreír. Eso es lo que quiero lograr: que la gente sienta lo que escribo. Cuando termine, me pondré con la segunda parte de Cruce de caminos.

P: Ha sido un placer conversar contigo. ¿Te gustaría añadir algo más?

R: Agradecer esta oportunidad para hablar sobre Cruce de caminos. Los lectores a veces solo ven el resultado final, pero detrás hay muchas horas de trabajo, emociones y ganas. Espero que el libro llegue a quien necesite leer una historia así. También quiero agradecer a quienes me han apoyado durante el proceso. Y, como dije antes: si alguien te dice que algo es imposible, miente. Nada es imposible si lo persigues; en algún momento lo conseguirás. Si no lo logras, quizá es que aún no has encontrado el camino correcto.