Doñana impulsa un nuevo modelo agrario con el proyecto FARO para hacer compatible producción y sostenibilidad
La iniciativa crea una red de fincas demostrativas y una comunidad de intercambio entre agricultores, científicos y técnicos
El entorno de Doñana da un paso al frente en la transformación del sector agrícola con la puesta en marcha del proyecto FARO Doñana, una iniciativa que busca impulsar modelos de producción más sostenibles, resilientes y adaptados a los desafíos ambientales actuales desde el propio territorio.
El proyecto, que se desarrolla principalmente en el entorno de Almonte, nace de la colaboración entre el sector agrícola, entidades científicas y organizaciones sociales, con el objetivo de demostrar que es posible compatibilizar la actividad productiva con la conservación del medio natural en uno de los espacios más sensibles del sur de Europa.
Doñana concentra más de 43.000 hectáreas de cultivo, especialmente de frutos rojos, cítricos y viñedo, siendo los berries responsables de más del 90% de la producción nacional. Esta potente actividad económica convive con un ecosistema de alto valor ecológico, cuya estabilidad depende del uso responsable del agua, la calidad del suelo y la biodiversidad.
En este contexto, el proyecto FARO —Fincas Agroecológicas para la Resiliencia y el Territorio— apuesta por una transición real hacia prácticas más sostenibles, liderada por los propios agricultores. Durante los próximos tres años, varias explotaciones funcionarán como “fincas laboratorio”, donde se ensayarán medidas para optimizar el uso del agua, mejorar la fertilidad del suelo y favorecer la biodiversidad, sin renunciar a la rentabilidad.
La iniciativa cuenta con el impulso de la Asociación de Agricultores Puerta de Doñana, el acompañamiento científico de WWF España y la experiencia técnica de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología, además del respaldo de la Fundación Biodiversidad.
Uno de los pilares del proyecto es la creación de una Comunidad de Práctica, un espacio en el que agricultores, técnicos e investigadores compartirán conocimientos, resultados y experiencias para facilitar la adopción de estas prácticas en más explotaciones.
El arranque del proyecto ya ha tenido lugar con un primer encuentro en El Rocío, donde se han sentado las bases de una iniciativa que aspira a convertirse en referente para otras zonas agrícolas, demostrando que el futuro del campo pasa por un equilibrio real entre producción, sostenibilidad y desarrollo rural.