Julia Castaño Fernández: "Mi poemario es la crónica de un amor negado pero demostrado"
Julia Castaño Fernández es hoy la protagonista de la serie de entrevistas #MadeinHuelva
Hace pocas fechas, he tenido la oportunidad y el placer de conocer a una joven futura periodista, de lo más inquieta y polifacética, que ha puesto en el mercado un libro de poemas titulado "El amar de los lirios".
Este poemario es la crónica de un amor negado, pero demostrado, entre septiembre de 2024 y julio de 2025. Su estructura, dividida por meses, refleja el paso del tiempo mientras se enamoraba de una persona que siempre enviaba señales contradictorias.
Los poemas recorren todas las etapas de esa experiencia: desde la fascinación del primer encuentro, pasando por la incertidumbre y la obsesión, hasta llegar a una dolorosa aceptación. Pero, sobre todo, el libro está compuesto por todo lo que no pudo decirle cuando, de repente y sin dar explicaciones, desapareció de su vida sin darle la oportunidad de despedirse.
Sin embargo, hace un mes, el azar quiso que se lo encontrara de nuevo. Y esta vez, por fin, pudo entregarle el libro. Sin lugar a dudas, una historia que Julia, a través de este poemario, refleja en Román Paladino su historia de Amor.
Descrito así nos quedaríamos cortos, y lo bueno es que los lectores de Diario de Huelva conozcan un poco más a Julia, una mujer sevillana que siente pasión por el litoral onubense y que hoy se asoma a esta ventana pública.
P.- La primera pregunta es obligatoria , ¿Quién es Julia?
R.- Soy una estudiante de primero de Periodismo que, con 19 años, acabo de publicar mi primer libro de poesía titulado "El amar de los lirios". Soy una chica muy proactiva, siempre en busca de embarcarme en nuevos proyectos y probar mil cosas.
Me gustan mucho los deportes, la naturaleza, la filosofía… Para mí, no hay nada mejor que dar un paseo por el campo escribiendo, leyendo, charlando o escuchando música con el solecito.
P.- ¿Qué soñabas de niña para enfocar tu vida?
R.- De niña quería ser veterinaria porque me gustaban mucho los animales. Pero, al crecer, fui descubriendo que mi verdadera pasión estaba en las ciencias sociales, en todo lo que tiene que ver directamente con las personas. En aquel entonces no pensaba tanto en cómo enfocar mi vida, pero hoy tengo claro que quiero lanzarme a participar en cuantos proyectos pueda. No solo para ganar experiencia profesional, sino sobre todo para crecer como persona y enriquecerme lo más que pueda.
P.- ¿Qué te hace inclinarte por el periodismo?
R.- La verdad es que el periodismo no estuvo en mi cabeza hasta muy tarde. Faltaba una semana para que se abrieran los plazos de solicitud de la carrera y yo estaba a punto de pedir Psicología, aunque en el fondo sabía que no era lo que realmente quería. Fui al orientador del instituto con una amiga y él me sugirió Periodismo. Era una opción que nunca había considerado, y en ese momento no entendía por qué no lo había pensado antes: me encanta hablar en público, escribir, las cámaras y relacionarme con la gente. Elegir esta carrera la mejor decisión que he tomado. No me veo en otra carrera mejor que en esta.
P.- ¿Quién te inculcó tu pasión por los poemas?
R.- Realmente, nadie. Aunque parezca paradójico, he escrito un poemario y nunca había leído poesía antes, algo de lo que no me siento especialmente orgullosa y quiero cambiarlo. Eso sí, en mi familia tengo algunos miembros muy creativos y que sí son lectores de poesía.
P.- ¿Por qué tu poemario "El amar de los lirios"?
R.- Tenía un sentimiento que estaba reclamando ser expresado mediante la poesía, pese a que yo, desde siempre, lo que había escrito era narrativa. Vivía una situación complicada con una persona a la que quise mucho y que desapareció de mi vida, así que nunca pude expresarle lo que sentía. Por eso, cuando la editorial, a partir de la muestra artística que les mandé, me dio la oportunidad de sacar una obra con ellos, quise aprovecharla y, en las páginas del poemario, expresar todo aquello que no pude decirle a esa persona.
P.- ¿Qué esperar de esta publicación?
R.- Espero que la obra llegue lo más lejos posible, ya que creo que es un poemario muy fácil de leer, pero que transmite de forma muy intensa muchos sentimientos relacionados con la idealización, la obsesión, la incertidumbre…
P.- Estás estudiando periodismo, pero ¿qué medios de comunicación prefieres dentro de esta apasionante profesión?
R - Me decanto completamente por el periodismo audiovisual. Me gusta mucho la combinación de imagen y sonido para informar, ya que creo que genera un mayor impacto si las palabras están acompañadas de elementos visuales.
P.- ¿Crees que el periodismo está bien valorado?
R.- Creo que no está bien valorado. Los periodistas hacen una labor crucial: crear el puente entre la realidad ajena al individuo y el individuo mismo. Aunque intenten narrar los hechos de manera neutral, sin quererlo, moldean la realidad de los oyentes, porque al contar están visibilizando y construyendo una realidad.
Actualmente, creo que se ha dañado mucho la imagen del periodista, ya que la línea entre quién es un verdadero periodista y quién no, está muy difusa: cualquiera puede coger una cámara y un micrófono y soltar barbaridades, dejando a los verdaderos profesionales en un mal lugar. Además, es un ámbito en el que resulta muy complicado hacerse un hueco, porque hay más periodistas que puestos de trabajo.
P.- ¿En qué te apetece especializarte dentro del mundo de la comunicación?
R.- Aún no lo tengo claro. No sé si es suerte o desgracia que me gusten demasiadas cosas.
P.- ¿Dedicas mucho tiempo a las redes sociales?
R.- Entiendo que más tiempo del que me gustaría. Aunque estoy intentando usar menos las redes sociales, a mi parecer, siendo una chica joven, es muy complicado desconectar del teléfono.
P.- ¿Las redes sociales son dañinas para el periodismo?
R.- Sí, porque, por un lado, en las redes cualquier persona puede subir contenido sin ningún requisito, lo que facilita la desinformación. Por otro lado, las redes sociales permiten que esas personas lleguen a más audiencia al estar todos tan conectados. De hecho, normalmente, cuanto mayor es la barbaridad que dicen en redes más interactúan aún las personas con el contenido, llegando a más internautas .
P.- ¿Quiénes son tus referentes personales y profesionales?
R.- Personales, mis padres. Son personas que han luchado siempre mucho para conseguir estar donde están y, aunque suene muy a cliché, me han enseñado a no rendirme con lo que quiero, aunque tenga impedimentos.
Profesionales, me gustan varios. El primero es Antonio Gala, por su filosofía. La primera vez que supe de él fue por las entrevistas que tuvo con Jesús Quintero. Era una persona muy culta a la que admiro mucho y tengo como referente a la hora de explorar la escritura, ya que existe, en mi opinión, la idea errónea de que un autor tiene que especializarse en un único género literario y en una temática concreta.
Otra profesional que tengo como referente laboral es Rosa Montero. He leído bastantes columnas suyas en el periódico El País y la trayectoria que ha tenido, pese a las dificultades, me parece admirable.
P.- ¿Qué es para ti la felicidad?
R.- Para mí, la felicidad es estar en calma. No hay nada que me haga más feliz que estar en paz con mi vida. De hecho, para mí la felicidad no es una prioridad, sino la calma.
R.- ¿Qué valoras de las playas de Huelva que visitas?
R.- Desde pequeña he ido a muchas playas de Huelva, como Isla Cristina, Punta Umbría, Matalascañas…
Primero, las personas son muy cercanas; siempre que pienso en las playas de Huelva, se me viene una sensación como de entorno familiar. Segundo, la gran variedad de paisajes que tienen. Me gustan mucho las playas que tienen los pinares al lado, como en Punta Umbría, o las grandes dunas de Matalascañas. Por último, no hay un viento desagradable como en otros lugares; al contrario, si hay viento, es muy agradable.
Julia, ha sido un placer este ratito que charla que hemos mantenido. Te deseo toda clase de éxitos en esta vida y que empieces a hacer prácticas lo antes que puedas en cualquier medio de comunicación, para cuando acabes tu carrera, tengas un camino recorrido que te va a venir muy bien.