Los vendedores ambulantes de Huelva convocan protestas por el cambio del mercadillo dominical
El colectivo rechaza la decisión del Ayuntamiento de modificar ubicación y día sin consenso y advierte del impacto en cientos de familias
La Asociación de Vendedores Ambulantes Andalucía–Huelva ha mostrado su rechazo a la decisión del Ayuntamiento de Huelva de cambiar la ubicación y el día del mercadillo de los domingos, una medida que, según denuncian, se ha adoptado sin diálogo con el sector.
El colectivo ha trasladado su “profunda preocupación” por una decisión que consideran perjudicial para su actividad, subrayando que en la provincia hay alrededor de 250 vendedores ambulantes y más de mil personas que dependen directamente de este trabajo.
Los vendedores reclaman al Consistorio y a la alcaldesa, Pilar Miranda, que se abra un proceso de diálogo y participación antes de aplicar cambios que afectan a su sustento. “No se puede modificar de manera unilateral la ubicación y el día del mercadillo sin valorar el impacto económico y laboral”, señalan.
Desde la asociación defienden que los vendedores ambulantes “no son un problema”, sino autónomos y pequeños empresarios que sostienen a sus familias, y advierten de que la medida podría afectar gravemente a la viabilidad de muchos puestos.
Asimismo, han apuntado que algunos de los problemas detectados en el mercadillo no derivan de la actividad legal, sino de la falta de control sobre la venta ilegal, las falsificaciones o la organización del recinto, cuestiones que, a su juicio, dependen de la gestión municipal.
Entre las críticas, destacan la escasa vigilancia, la falta de control en autorizaciones y la deficiente organización del tráfico y los accesos, factores que también repercuten en la afluencia de clientes.
Como respuesta, el colectivo ha anunciado una jornada de protesta pacífica para el próximo domingo en el propio mercadillo, donde colocarán pancartas y realizarán pitadas para visibilizar su rechazo y reclamar una solución negociada.
Los vendedores insisten en que su reivindicación no pasa por recibir ayudas, sino por “respeto, diálogo y la posibilidad de seguir trabajando”, defendiendo el mercadillo como una actividad que da sustento a cientos de familias onubenses.