El Infanta Elena incorpora una nueva terapia de rehabilitación
El Hospital Infanta Elena ha incorporado a su Servicio de Medicina Física y Rehabilitación un equipo de terapia superinductiva, una tecnología de última generación que amplía las opciones de tratamiento para pacientes con patologías musculoesqueléticas y neurológicas, reforzando la atención personalizada y la recuperación funcional.
Se trata de una técnica no invasiva basada en la aplicación de campos electromagnéticos de alta intensidad, capaces de actuar sobre músculos, nervios y otros tejidos profundos del organismo. Su objetivo es estimular los mecanismos naturales de recuperación del cuerpo, aliviar el dolor y mejorar la función muscular y articular sin necesidad de procedimientos agresivos.
La incorporación de este nuevo equipo permite complementar los tratamientos de fisioterapia que ya se desarrollan en el centro hospitalario, ofreciendo una alternativa terapéutica que se adapta a las necesidades específicas de cada paciente. Su utilización se determina tras una valoración individual realizada por los profesionales del Servicio de Rehabilitación, que deciden en qué momento del proceso de recuperación puede resultar más beneficiosa.
En este proceso desempeñan un papel fundamental los fisioterapeutas, encargados de diseñar la estrategia terapéutica siguiendo las indicaciones del médico rehabilitador, ajustar los parámetros del tratamiento y realizar un seguimiento continuo de la evolución de cada paciente. La nueva tecnología amplía así las herramientas disponibles para ofrecer una atención más precisa y personalizada.
La terapia superinductiva está indicada para el tratamiento de distintas patologías, entre ellas dolores agudos y crónicos, lesiones musculares y tendinosas, contracturas, lumbalgias, cervicalgias, patologías articulares y algunos procesos degenerativos. Además, puede emplearse como apoyo en la recuperación tras una intervención quirúrgica, en determinadas fracturas o lesiones óseas y en algunos trastornos neurológicos que requieren favorecer la activación muscular y mejorar la movilidad.
Entre sus principales ventajas destaca la capacidad para alcanzar tejidos situados a mayor profundidad que otras técnicas físicas, actuando sobre grupos musculares y estructuras nerviosas sin provocar dolor durante la aplicación. Asimismo, contribuye a reducir la rigidez muscular, mejorar la circulación local, estimular la musculatura y acelerar la recuperación funcional, facilitando que los pacientes recuperen antes sus actividades cotidianas.
No obstante, desde el hospital recuerdan que no se trata de un tratamiento indicado para todos los pacientes. Su aplicación requiere una valoración clínica previa y está contraindicada, entre otros casos, en personas portadoras de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantables, durante el embarazo o en determinadas situaciones relacionadas con implantes metálicos y patologías específicas.
Con esta incorporación, el Hospital Infanta Elena continúa reforzando los recursos de su Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, apostando por la innovación tecnológica para mejorar la calidad asistencial y ofrecer tratamientos cada vez más eficaces, seguros y adaptados a las necesidades de cada paciente.