Del espumillón al minimalismo: así ha cambiado la decoración del árbol de Navidad

Árbol de navidad en la rotonda

La decoración navideña también sigue las modas, y el árbol es su mejor ejemplo. Lo que antes era una mezcla colorida de espumillones y bolas de cristal, hoy se ha convertido en un ejercicio de estilo donde impera la armonía, la iluminación cuidada y los tonos neutros.

En los años 80 y 90, el árbol era un auténtico festival cromático. Las familias reutilizaban adornos año tras año y no existía un criterio estético claro: espumillones de todos los colores, bolas grandes y pequeñas, figuras de fieltro y guirnaldas de luces intermitentes que a menudo se fundían en Nochebuena. La decoración era más emocional que decorativa; cada adorno tenía una historia, un viaje o una manualidad escolar detrás.

Con la llegada de los 2000, comenzó a imponerse la idea de que el árbol debía “combinar”. Aparecieron los primeros catálogos de decoración navideña y los grandes almacenes marcaron tendencia. Los colores se agruparon por gamas (rojos y dorados, azules y plateados), el espumillón empezó a desaparecer y se impuso el concepto de “árbol temático”.

Hoy, en pleno 2025, las redes sociales han redefinido por completo la estética navideña. El estilo minimalista y natural ha ganado terreno. Las ramas sin sobrecarga, las cintas de tela, los adornos de madera o cerámica y las luces cálidas de tono ámbar sustituyen a los antiguos brillos multicolor. Incluso la sostenibilidad ha entrado en juego: se reutilizan materiales, se opta por árboles artificiales duraderos o, por el contrario, por pequeños ejemplares naturales con raíz que pueden replantarse.

Los extremos también existen. Hay quienes comienzan a decorar en noviembre con árboles que parecen escaparates de lujo, y quienes apuestan por la nostalgia recuperando adornos antiguos o hechos a mano. Pero, entre unos y otros, la tendencia es clara: el árbol de Navidad ha pasado de ser un símbolo familiar lleno de recuerdos a convertirse, además, en un reflejo del gusto y la personalidad de cada hogar.