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De dentro hacia fuera

De dentro hacia fuera

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Y llegó, el otoño llegó.

Estamos viendo como en consulta este otoño está siendo complicado de llevar para muchas personas. Normalmente los cambios de estación remueven mucho por dentro, sobre todo a las personas que tienden a cierta inestabilidad. Aunque es cierto que hay estaciones que zarandean más que otras. Siempre ha sido asociada la estación del verano a más estados ansiosos, y el invierno a estados más depresivos.

Sin embargo, lo que está ocurriendo ahora es una circunstancia histórica, y quizás eso puede estar influyendo en el hecho del empeoramiento que estamos observando en las consultas de psicología. Y digo que es una circunstancia histórica porque es un cambio de estación que viene con unas expectativas particulares, pues antes del cambio de estación estamos en verano, con tiempo libre, yendo a la playa y haciendo planes en familia, aunque con restricciones por el covid, vivimos una época de libertad después del tiempo de confinamiento que sufrimos, en España además teníamos una situación favorable y relativamente baja de los contagios. Conforme ha ido pasando septiembre fueron subiendo el número de contagios, los brotes se disparaban, aparecían más restricciones. Más miedo.

Nos plantamos a principios de septiembre, con el miedo en el cuerpo de la vuelta al cole. Con los medios diciéndonos que nos preparemos, que la situación sanitaria va a empeorar, que con la llegada del invierno será peor, que además como nuestros hijos van al colegio hay que reducir el contacto que tienen con sus abuelos. Nos dicen que no nos preocupemos, que la vacuna llegará pronto, después que no, que tendremos que convivir con el virus año y medio más.

Y nos plantamos en el comienzo del otoño, un otoño en el que acorta las horas de luz (esto sí que es como siempre), pronto además cambiaremos la hora, la noche caerá antes, vendrá el frío, tenemos por delante un año en el que con antelación sabemos que no podremos tener momentos y celebraciones que muchas veces nos dan esa ilusión y vidilla, sabemos que no tendremos fiestas por nuestras calles, no tendremos cabalgata de Reyes Magos, no tendremos carnaval, ni tendremos nuevamente Semana Santa, con alta probabilidad no tendremos romerías ni Rocío, la perspectiva del año se torna un poco monótona, y sin saber aún como actuará el dichoso virus y si nosotros y nuestros seres queridos estaremos a salvo.

Pues sí, con este horizonte a las personas se les está agriando el carácter, nos estamos apagando, y eso no puede ser, porque aun queda mucha guerra, tenemos que seguir luchando.

Todo esto, me hace pensar muchísimo, me hace buscar qué tienen en común esas personas que se están viendo superadas por la situación, teniendo en cuenta que a todos nos está influyendo de algún modo, pues todo lo que está ocurriendo está cambiando nuestra forma de vivir, perouna cosa es que te influya y te adaptes, y otra bien distinta es que no consigas adaptarte, que sientas que el futuro es gris, o peor, negro, que nada va a estar bien, que así no merece la pena. Entonces aparece la ansiedad y la tristeza, de muchas formas distintas, puedo notar como un pellizquito en el pecho, una inquietud interior que no me deja vivir tranquilo, una sensación constante de falta de aire, o de ir remando a contracorriente, agotada. También puede aparecer falta de ganas de comer o atracones de comida sin saber por qué, no tener ganas de salir, problemas con el sueño, irascibilidad, todo me enfada, todo me molesta… pero lo peor es la sensación de que mañana, pasado y otro serán más de lo mismo.

¿Y sabéis qué? Que resulta que este virus ha venido para explotarnos en la cara y decirnos que el momento es AHORA, que no podemos ser felices encadenando eventos externos, que tenemos que ser felices entre celebración y celebración, que tenemos que cultivar el día a día, que vivir momentos felices con amigos fuera de casa está bien, pero lo que realmente nos alimenta es la felicidad que cultivamos de puertas hacia dentro, la de lasganas de volver a casa, la de desear tener tiempo libre para desayunar juntos.

Que vivimos como locos sobrellevando el trabajo, las responsabilidades, corriendo de aquí para allá, deseando que llegue el fin de semana, que se va fugazmente, con las prisas del vivir, sin pararnos a disfrutar. Da miedo como la gente está aprendiendo a vivir desconectando. Te dicen:“es que esas cuatro cervezas me ayudan a evadirme, es que estoy estresado del trabajo y es el único momento tranquilo, etc.”

Si para desconectar necesitas salir de tu vida… es que tu vida necesita algunos cambios.

Que lo que te haga disfrutar sea tiempo libre, para poder sacarle el máximo partido a tu vida, tal y como la has construido.

Que la felicidad salga de dentro hacia fuera, no de fuera hacia dentro.

De dentro hacia fuera.

Este es Tu Espacio de Psicología, si quieres que hablemos de algún tema que te preocupe o del que quieras saber más contacta conmigo a través de mi email, teléfono o WhatsApp.

Ana Bella Vázquez Gento, Psicóloga de ciMa Atención Psicológica Huelva.

Plus Ultra Nº9-11, Huelva.

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