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Todas las mujeres son iguales

Todas las mujeres son iguales

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Texto y diseño: Lucas Alcázar

Mañana llenaremos las calles en Huelva, todos y cada uno de los rincones de esta ciudad se encontrarán repletos de hiyabs, peinetas, mantillas, y mucho, mucho color violeta. Recordaremos a Laura Luelmo de la misma forma que nos acordaremos de todas esas temporeras que denunciaron y las que a día de hoy siguen esperando una justicia que parece que no llega. Nos vendrán a la memoria los asesinatos cometidos a todas esas niñas de aquí, de nuestra ciudad: Ana María Jerez Cano, Mari Luz Cortes, perpetrados por asesinos adoctrinados en esa ideología que es la violencia machista.

Rememoraremos a esas mujeres trans, a las que no se las contrata por ser precisamente trans, le daremos su sitio y algo más, ¿verdad? Porque ella se merece algo más que un reconocimiento, de reconocimientos una ni come, ni vive, ni na de na. No la utilicéis jamás, como favor personal (él que la lleva la entiende). Viajaremos con todas esas mujeres que aman a otras mujeres y que la sociedad les ha sentenciado con el siguiente mensaje: tu relación no es lo mismo que la mía, ella nunca será tratada como lo que es: tú esposa o tú novia, siempre será tú eterna amiga. Cantaremos al lado de las hermanas bisexuales,  a las cuales se les ha dicho que deben de ocultar su opción de amar, porque todo el mundo sabe que ellas son unas viciosas. Veremos a las hermanas negras, nos cogeremos de la mano de aquellas mujeres que sufren algún tipo de diversidad funcional. Gritaremos al lado de toda mujer de etnia gitana. Y con la mujer intersexual, haremos que tome esa pancarta, porque en esta sociedad binarista, donde sólo permitimos que existan dos opciones,  ni si quiera aún las hemos reconocido. Como decía Simone de Beauvoir: no se nace mujer, se llega a serlo.

Mañana, tan sólo no, todos los días de todos los años de todas las horas de todos los minutos de cada uno de los segundos, que sea el momento para reivindicar que a las mujeres no se les trata de la misma manera. Que sus cuerpos no se encuentran en venta, y que la España de los balcones no necesita que se proteja la tauromaquia si no los colectivos más vulnerables.

Y con la pancarta en la mano rogaremos para que no se convierta el feminismo, jamás, en lo que se convirtió la lucha de la bandera multicolores, un instrumento más dentro de este sistema, ya que fue en ese momento y no en otro, en el que nos olvidamos que esa bandera representa la lucha social de personas que a día de hoy están sufriendo por ello.

Así que si vas a abanderar la causa de color violeta, recapacita por un momento que hay mujeres que su sueldo no les llega ni para terminar el mes, que en los índices de desempleo siempre ganan ellas y que en España se las viola cada 8 horas.

Trae a tu memoria quien fue quien te parió a ti, quien fue la que se quedó en casa, quien fue la que no pudo desarrollarse como persona, recapacita a quien insultamos por practicar (o no) sexo, y a quién le damos la enhorabuena.

Carmen Arenas para mañana, sí me lo permite, quisiera pedirle un canto más a la libertad:

¡Mi cuerpo mío! Mío, mío, mío.

Yo tan sólo soy un hombre trans de Huelva, que hace un tiempo ya,  no tiene ningún miedo cuando pasea sólo por la calle, ni se cambia ya de acera, sea la hora que sea.


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