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Experto de la UHU: “La Plataforma Salvemos las Playas de Huelva no sabe lo que está pidiendo”

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“La Plataforma Salvemos las playas de Huelva no sabe lo que está pidiendo”, así de rotundo se muestra el catedrático de Geología de la Universidad de Huelva Juan Antonio Morales -en la imagen de abajo, junto a un grupo de alumnos-, quien asegura que la petición de la plataforma de construir espigones para evitar la pérdida de arena en la playa no tiene ningún fundamento técnico.

Compuesta por la Asociación de Vecinos Unión Vecinos Urbasur, de la Asociación de Vecinos Portileños, la Plataforma Salvemos La Antilla y la Plataforma Salvemos Mazagón, dicha plataforma se constituyó este verano para aunar fuerzas ante la pérdida de arena provocada por los temporales de finales de primavera. La plataforma solicita soluciones para la costa onubense, entre ellas, la construcción de espigones que frenen la erosión, en base a un estudio de 2014 de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del Gobierno central que establecía estas construcciones como una de las posibles soluciones.

Sobre ello, Morales sostiene que la plataforma es “como un niño con un capricho y se lo pide a la madre llorando, a veces el capricho no le conviene. Están pidiendo espigones, que siempre son negativos”. Para el catedrático de Geología, un espigón nunca ha solucionado un problema y siempre conlleva una consecuencia, y sostiene que el Cedex (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas) no recomienda la construcción de espigones. “De hecho en Huelva había bandas de espigones en el cruce y los quitaron, igual en Matalascañas”, dice.

Quien ha hecho el estudio de 2014 “sabe hacer la o con un canuto a duras penas”

Juan Antonio Morales critica el estudio de 2014, del que dice que “estaba hecho mirado desde muy lejos: No habían hecho estudio de detalle de ninguna de las playas ni de ninguna de las zonas que el estudio analizaba, lo habían hecho con la punta gorda del lápiz, en muchas zonas erraban”. Y pone ejemplos concretos. “En Isla Canela, que lo que tienes es una masa de arena que te está llegando del desmantelamiento del antiguo bajo de la Gola, no tienes un problema de arena, que está llegando a la playa y va a llegar más, cómo vas a solucionar el problema con uno o varios espigones. El que haya escrito eso sabe hacer la o con con canuto a duras penas, y lo digo así”.

El catedrático sabe de lo que habla. Ha coordinado el libro ‘Los sistemas costeros españoles’, una voluminosa guía para entendidos en la que han participado 82 investigadores de toda España para analizar la evolución de la costa española en los últimos cuarenta años. El libro, que les ha llevado dos años de trabajo conjunto, se ha realizado a petición de la editorial alemana Springer, una de las editoriales científicas más importantes del mundo, y en menos de un mes se han vendido 1.400 ejemplares pese a su precio (160 euros).

Los problemas de las playas onubenses

Es una autoridad en la materia. Así, explica que Mazagón tiene un problema de tránsito: “Si le metes espigones vas a desnaturalizar la playa y no vas a solucionar el problema porque en Mazagón lo que está ocurriendo es una dinámica transversal -se mueve mucha arena hacia y desde la costa y ese problema lo tiene por un esquema de disfracción de los trenes de olas en la Punta del Espigón Juan Carlos I-. Si pones espigones transversales no van a cortar la erosión transversal de la playa. Los espigones nunca van a solucionar el problema, nunca van a traer arena nueva y van a causar más problemas porque el espigón va a impedir que la arena se mueva para los lados”.

Explica que el problema no está en todo Mazagón porque desde el restaurante El Remo hacia el Puerto deportivo la playa está creciendo; pero las casas de Bonares y el antiguo club náutico tienen un problema de erosión; lo mismo que Matalascañas tiene un problema de tránsito costero porque la costa es muy paralela a los trenes de olas y la arena transita poco, pero está relacionado con la desaparición del sistema dunar. “Si la urbanización de Matalascañas la hubiéramos puesto unos kilómetros más para Doñana no tendríamos problema ninguno”, sostiene el experto.

Juan Antonio Morales asegura que El Portil tiene problemas pero justo en este momento porque la Flecha del Rompido está creciendo y al crecer va desplazando dos bandas que tiene delante: una de erosión y otra de sedimentación, y la zona erosiva, que es natural de la flecha, se va desplazando. “Dentro de diez años esa zona ya no tendrá problemas porque la banda erosiva habrá llegado a la playa del Cruce y ahí no hay urbanización, habrá erosión pero no será un problema. La naturaleza sola lo va a solucionar”, asevera.

En Isla Canela, apunta que el problema son precisamente los dos espigones que se pusieron, el portugués y el español, que hicieron que se disgregara lo que se llamaba el Bajo de la Gola y ese bajo el oleaje lo está desplazando a la costa y está llegando por trozos. “Hay trozos como la playa central de Isla Canela que ha crecido muchísimo-concreta Morales- pero hay otras que son erosivas, que está afectando al sistema dunar, pero eso se regenerará solo, ahí no hay casas que se vean afectadas, pero las diez casas que están tirando hacia Punta del Moral esas sí tienen problemas ahora porque está llegando una enorme barra de arena que, cuando se pegue a la costa, se acabaron los problemas. Son problemas puntuales que se solucionarán en una década“.

Cualquiera de las soluciones que la gente propone tiene sus ventajas e inconvenientes, según el catedrático, quien sostiene que la solución definitiva sería estudiar las casas que tienen problemas y llevártelas a otro lado, como pasa en La Antilla. “Evidentemente, para los dueños de las casas no es una solución y para un político tampoco porque no va a asumir el coste de votos que tiene eso. Quitar las casas lo han asumido en Cataluña en una urbanización pequeña y les fue bien. Pero eso no se va a hacer nunca en Huelva porque la gente no lo consentiría y sentiría una desprotección tremenda por parte de los gestores de la costa y ningún político lo asumiría aunque lo recomendara la Dirección General de Costas”.

Juan Antonio Morales lo tiene claro: “Soluciones definitivas no hay, pero no aquí, sino a nivel global. Se puede paliar; lo de los espigones se puede hacer, pero tiene sus consecuencias y muchas veces lo que hace es romper el equilibrio de la playa y que la playa intente buscar un equilibrio nuevo que a lo mejor no conviene”.

La modelización, una tecnología que permite conocer ‘a priori’ el comportamiento de la costa

La tecnología permite ahora hacer unos estudios del comportamiento de la costa que antes no existían. Es la llamada modelización. Morales explica en qué consiste: “Antes teníamos que construir el espigón y esperar a ver qué pasaba. Hoy en día hay unos modelos digitales que funcionan. Tenemos las leyes de la naturaleza metidas en ecuaciones en un modelo. Construyes un modelo y le aplicas esas ecuaciones. Haces un modelo virtual a escala digital. Pones el espigón y compruebas qué pasa. Lo que en la naturaleza tardaría años en pasar, aquí pasa en horas. Vemos si la respuesta nos conviene. En ese famoso informe no se ha modelizado nada. Cuando se hizo el espigón de Huelva no se modelizó nada porque no eran los tiempos”.

“La ciudadanía tiene desinformación porque quiere”

La gente que pide espigones en la calle “ni está informada ni conoce la dinámica litoral; ha escuchado pero no sabe si lo que está pidiendo es lo correcto o lo que conviene. Y el político que lo escucha obra según los votos que va a tener”. La gente quiere una solución. Para Morales, los espigones serían una forma de abordarla; la otra es como lo están haciendo, con regeneraciones, que no influyen en la causa que hace que la arena se vaya para otro lado, aunque no es una solución definitiva. Según el experto, “Los paseos marítimos son más problema que solución porque están dando rigidez a la playa e impidiendo que el oleaje tenga lo que necesita. Otras formas que alegaban es convertir la playa en una especie de laguna generando un espigón paralelo a la costa para que el oleaje no entre. Eso han hecho en la Barceloneta y el oleaje al final pasa por encima de los espigones y entra en la playa con más furia y estás obteniendo más erosión de la que había antes de poner los espigones”.

Juan Antonio Morales señala que la ciudadanía “tiene desinformación porque quiere. Una asociación de vecinos de Mazagón me llamó hace cinco o seis meses, fui a Mazagón y vinieron los que vinieron. La gente se informa o se desinforma según le conviene“. “En Isla Canela he ido dos veces a contarle los problemas y el porqué, en el 94 y 25 años después de mi tesis doctoral, que fue precisamente sobre la playa de Isla Canela, y donde se han cumplido mis previsiones. Lo he hecho en Cartaya con los dragados. Acuden políticos y usuarios y se monta la de San Quintín. Yo doy mi visión técnica no tengo afiliación política y no tengo que tomar las decisiones. Es lo que se expone en el libro, es una guía técnica para gestores, académicos y para los que trabajan en dinámica de costas”, concluye.

 

 


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