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María José Fernández. Destejiendo el hilo de Ariadna
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María José Fernández. Destejiendo el hilo de Ariadna

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Como sabemos Ariadna en un nombre de origen griego que en su traducción castellana significa”muy pura, muy santa”. Ésta, Ariadna, es hija del rey Minos y Pasifae de Creta y juega un bonito papel dentro de la mitología griega a causa de las injusticias de su padre y del amor hacia Teseo. Pues resulta que Minos tenía encerrado en un laberinto al minotauro y que éste era alimentado por atenienses cada nueve años, por orden del rey. Teseo se sublevó contra tal crueldad y se dispuso a liberar al minotauro cuando conoció a Ariadna y se enamoró de ella. A ese amor correspondido ella puso la condición que le ayudaría a su fin siempre y cuando la sacara de las garras de su padre. De este modo, tejió un ovillo de oro que entregó a su amado y que le llevó hasta el hombre-animal, pero el laberinto era tan diabólicamente enredado que el minotauro no encontraba la salida. Llegado a oídos del rey la tropelía urdida por Teseo con ayuda de  su hija mandó sus tropas por ellos. Escaparon hacia Atenas, pero Ariadna nunca vería la tierra de su amado que la abandono en la isla de Noxos, mientras dormía en su orilla. Desamparada y roto su corazón se sobrepuso y casó con el rey Dionisio que para los esponsos le regaló una diadema de oro que con el tiempo se convirtió en una constelación solar.

Pero de toda esta mitología y de la lección o lecciones que se pueden sacar de ella, me quedo, como casi siempre, con la contenida por el gran escritor aragonés Ramón J. Sender, en sus “Cinco libros de Ariadna”. Obra que fue publicada en Estados Unidos, y cuyo autor se exiló y trabajó en la universidad de San Diego después de la guerra civil española, en plena guerra fría del año 1.957. En esta rica novela existe un intento conseguido de revelar el ideal del amor y la justicia frente a la vileza de la traición y la culpabilidad. Y con esta dicotomía interna, justicia-amor y traición-culpabilidad, nos vamos acercando poco a poco, en mi semblanza particular, a la figura de la persona cuya alma intento retratar hoy.

Conocí a María José Fernández Cruzado antes de conocerla. Y me explico. Como asiduo cliente y amigo de Manuel J. Soriano y de su librería La Dama Culta acudo, por regla general, a las presentaciones de libros que en ella se realizan. Tanto como presentador o público veía entrar casi a última hora la figura espigada, de linda sonrisa y angelical rostro de una chica de edad indefinida acompañada de quién después supe que era su marido. Me llamaba la atención algo en y de ella, pero no sabía con exactitud decir el qué. La veía seria, escuchaba la charla de turno sola, pues su marido no solía quedarse y al terminar desaparecía de mis ojos como por arte de magia. Así una y otra vez. Hasta que la fortuna quiso que haciendo la presentación del libro”Entre las ruinas” de Flor Mateo, la vi de nuevo entrar a última hora y se sentó sola detrás. Esa noche en sus ojos lucía algo especial, como una brillantez alegre que vencía a cierto dolor que se me escapaba oculto. Terminado el acto y cuando me disponía a marcharme me presenté. Ella dijo conocerme y la escuché. Sentí en las vibraciones de su voz algo mágico, una capacidad de creación que luchaba por brotar pero que extrañas sensaciones negativas se lo impedían. Me dijo que ella también escribía, pero cosas sin valor. tonterías que nacen de la soledad y del aburrimiento. Pensé, y así se lo dije, que detrás de esa voz llena de libertad como el piar de un pajarillo y de esos ojos brillantes inteligentes nada de lo que hiciera podía ser una tontería fruto del aburrimiento y la soledad. Le pedí que me dejara leerlo, que ella escondía algo que tenía que descubrir…y después de ello descubrí tantas cosas que muchas de ellas aún quedan ocultas en el el laberinto del rey Minos.

María José Fernández Cruzado nace con el año 1979 en Huelva. Vivió en la localidad vecina de Aljaraque, y desde muy pequeña, antes de ir al colegio, le gustaba leer encerrada en su cuarto o en la sala de su casa, gracias a las bondades de su abuela paterna que, con el tiempo se convertiría en algo así como en su hada madrina., y que le enseña además el amor por la pintura, el teatro: a pintar esas figuraciones de árboles que sus ojos menores veían y a diferenciar los colores. Le enseñaba, en definitiva, a soñar. Lógicamente, también disfrutaba jugando con sus amigos en la plaza trasera del ayuntamiento, sobre el altozano donde se erige el municipio y se contempla en la lejanía, tras las marismas plateadas, los cabezos de Huelva. Ella lo entiende como una liberación en el vacío de la plaza de La Muerte. Pero su punto de responsabilidad era tan intenso que pronto marchaba a casa a hacer los deberes para el día siguiente. Pero aquella niña que se iba haciendo mujer en silencio, que ocultaba tras sus sonrisas muchas injusticias que sus ojitos marrones oscuros vivieron desde sus primeras visiones , no era feliz. Ella siendo tan pequeña se sentía como mayor y con el peso de su presente y de su futuro cargado sobre sus endebles espaldas, y el de los suyos. Tenía además, una hermana siete años menor. Nadie se daba cuenta de ello, a excepción de su maestro que la ayudaba en cuanto podía para que llevara al día sus estudios cuando notaba que faltaba a clase.

A los nueves años se vino la familia a vivir a Huelva. Primero a la Avenida Cristobal Colón y posteriormente a la populosa barriada de Las Tres ventanas. Aquí se matricula en el colegio Santa María Micaela , en el que no tiene buen recuerdo en sus inicios por la acogida fría que tuvo por parte de sus compañeros por su forma de vestir y sus maneras y modos retraídos. Era una niña inmadura madura. Una mezcla que ante los ojos infantiles de sus compañeros le resultaba incomprensible. Era de imaginar a aquella niña espigada con su maleta y su esbozo triste de sonrisa y ojos oscuros que velaban lo que había vivido y vivía. Al hacerse mayor salía poco, pero los amigos le fueron quitando poco a poco esa coraza impermeable con la que se protegía. Comienza a ir con esos compañeros a la discoteca Alameda, los sábados, a esa hora sin alcohol en la que podían bailar y hablar libremente.. Entonces le miró a la cara la femineidad  y se sintió mujer. Quería comprarse ropas, maquillarse, sentirse bonita y atrayente.  A los 17 años se enamora por primera y única vez de un chico tres años mayor. Con él se siente segura; es una persona que la protege y le servía de puente protector contra sus problemas. Y cuando cumplieron los 24 y 27 años, respectivamente, se casaron. Una decisión bien pensada y meditada pero cuyo motivo principal no dejó de perseguirlos, pero al menos ahora estaban juntos para luchas contra él.

Pero antes y después de este acontecimiento hay de por medio una vida tan intensa como injusta o cruel.  Durante el curso de 1997/98 hace la carrera de Delineación por obligación paterna, pero aquello no era lo suyo. Aprobó porque su responsabilidad no le permitía el menor fallo pero no porque sintiera la más mínimo atracción por algo que sabía que no iba a ejercer nunca. Y a pesar y en contra de la opinión de su padre, decidió hacer Empresariales por la UNED y se licenció en ello para comenzar a trabajar pronto en Tartessos Import y posteriormente llevando la contabilidad de muchas empresas del Polo de Desarrollo. Al mirar sus ojos y contemplar su mirada me digo si esta decisión de hacer Empresariales no fue más que una rebelión contra los deseos paternos y no por una atracción querida y deseada. Un rostro como aquél , una mujer como ella no me cuadran viviendo entre números, entre sumas, restas y divisiones. Todo ella es Letra, es amor o la búsqueda del mismo, es humanidad y solidaridad…. Y cae en una profunda depresión en la que intenta incluso dejar todo, hasta la vida. Cerrar los ojos y decir basta, no puedo más. Se sentía tan vacía que no le quedaban fuerzas siquiera para apoyarse en la ayuda mágica de los sueños.. Tenía miedo a salir a la calle y, a la vez, a la soledad. El diablo del mal se había apoderado de esa niña que con sus débiles músculos tanto soportó y con ese cerebro sin hacer tanto pensó sin comprender. Se inicia el correspondiente tratamiento psiquiátrico y psicológico.

Deja de trabajar y se mete en La Cruz Roja para sentirse útil ayudando a los niños enfermos. Allí se encuentra a gusto y feliz. El tiempo le absorbe estando con los desfavorecidos, llevando sus sonrisa y sus manos de largos dedos fríos al rostros de esos pequeños y mayores que tanto lo necesitaban. Realiza el curso de EIRE Social que le permite llevar y dirigir estos asuntos. Así se recorre prácticamente la provincia de Huelva y acrecienta su deseo de hacer Psicología y lo consigue. Ve en la Psicología aquello que le faltaba a su vida, la llena y aprende de cosas que le dan respuestas a sus interrogantes. Por fin, cierra los ojos y no puede dejar que se les escapen una lágrimas de felicidad entre sus largas pestañas negras. Está feliz, se siente por primera vez en su vida autenticamente feliz. Lee, pinta, viaja, trabaja…y tiene cerca el mar, esos paseos solitarios por las orillas de las playas invernales…Y soñar con su hija. Pero esto es otro cantar.

A los catorce años empezó a darle la cara un mal digestivo, Colon irritable, que a pesar de acudir a todo los médicos privados y de la sanidad pública no obtiene una solución palpable y menos una mejoría real. No puede comer hamburguesa o esas cosas que los amigos hacen y la vida se le pone otra vez en contra. Le cuesta levantarse y se acostumbra a vivir con cólicos.

Ya casada, corría el mes de mayo del 2.011, mientras andaba por la calle sintió que su corazón latía a un ritmo anormal. No le da la importancia que tiene y acude a los días al cardiólogo y, tras analizarla exhaustivamente, le dice que es Extrasistólica, por lo que deberá llevar una vida muy tranquila, sin sobresalto y estar en constante seguimiento médico. Pero ella quería quedarse embarazada, por mucho que su marido intentaba quitarle semejante idea de la cabeza, lo intenta hasta con ansiedad pero no tiene suerte.  Y entonces se produce un hecho mágico. Fallece su hada madrina, su abuela paterna del alma y, como si desde el más allá le infundiera fuerza, queda embarazada. Su alegría es inmensa, a pesar que la someten a una limpieza de trompas y el embarazo es considerado como de alto riesgo. Pero a ella le importaba más bien poco lo que le pasara a su cuerpo. Su hija iba a nacer sí o sí. Y nació Ariadna, una niña morena como su madre con sus mismos ojos grandes y negros. Pero el nacimiento de su deseo repercutió negativamente en su cuerpo. Visitas a neurólogos, a dermatólogos, que no dan con exactitud con el mal de María José. La piel se le estropea, pierde audición  y florecen como castigo más de veinte enfermedades diferentes en ese cuerpo espigado y cansado por tantos años de enfermedades. Por fin en Sevilla le ponen nombre a su enfermedad. “Síndrome de hipersensibilidad central”, que le ha afectado al corazón, a los pulmones y el colon convierte en veneno todo lo que come. Se llevó siete días seguidos llorando hasta que su fuerza de voluntad y su gran responsabilidad, tenía un marido y una hija, se levantaron y gritaron¡¡ ni una lágrima más.!! Reconoce con una frialdad que me hiela el alma y la mano que sostiene el bolígrafo, que se trata de una enfermedad rara y hasta el día de hoy incurable. No tengo ganas de seguir escribiendo, deseo abrazarla como a una bebé y darle la fortaleza de mi cuerpo ya mayor.

Busco y encuentro esta fotografía en la que estamos sin estar como prueba de lo dicho en el principio. La alimentación que tiene que llevar es dura, durísima; de pastillas, frutas y verduras. A veces puede ingerir algo de carnes y pescados ecológicos, pero poco. Y todo bajo un estricto control sanitario e higiénico.  Hasta el maquillaje lo tiene prohibido, aunque existen algunos ecológicos que consigue a precios astronómicos que pueden más en su femineidad evidente que en su posible riesgo. “Historia del Espejo”. A pesar de su vitalismo se siente cansada. La vida es un regalo que le pesa. Le pesa seguir el control en Sevilla de respiración artificial con máquinas, el corazón y las constantes vitales.

Pero yo estoy y me siento contento mientras miro las teclas del ordenador y dudo como ordenar mis pensamientos antes de terminar. Estamos ante una niña, ante mujer, ante una madre renovada y feliz. Que lo suyo sigue ahí, en ella, pero que estoy seguro que tendrá fuerza para seguir toreando a esa maldita enfermedad hasta que deje de ser maldita. Porque quiero verla aparecer por la puerta de La Dama Culta o de La Caja Rural epatante y bella. Viva como una flor de esas delicadas que crecen en primavera y se renuevan cada año. Porque tiene que paladear del éxito del prólogo que ha realizado a mi libro “Las habitaciones del servicio” y con el que me dejó convencido totalmente de lo que en un principio creí. Estamos ante una gran escritora en ciernes que lo único que le ha hecho falta es saberlo y creérselo. El día que escriba con tanta intensidad de sentimiento como de imaginación tendremos que prepararnos ante esta gran artistas. Y yo voy a estar ahí. A mi nadie me va a separar de ella. Porque quiero y necesito sentir su sonrisa y sus ojos oscuros iluminados por diminutas estrellas que le resplandecen desde el alma. Porque necesito sus ganas de vivir para seguir viviendo…Y miro el correo que me avisa que alguién me ha mandado aldo parecidoa a Retazos del Alma.

 

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