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Miles de hectáreas de eucaliptos ocupan y degradan los Espacios Protegidos de Huelva

Miles de hectáreas de eucaliptos ocupan y degradan los Espacios Protegidos de Huelva

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Hace poco más de cuatro años la Empresa Nacional de Celulosa (Ence) echó el cierre definitivo a su planta de pasta de papel de Huelva. Ya no le era rentable producir eucaliptos. Puso entonces en venta miles de hectáreas de su propiedad a un precio de 2.000 euros cada una. Además de estas tierras de Ence otras 100.000 hectáreas de eucaliptales forman parte del Patrimonio público andaluz y otras tantas pertenecen a municipios y otros propietarios. Un cóctel explosivo, combustible para los incendios y terreno abonado para la especulación con el cambio de uso forestal a agrícola si no se controla bien a los actores y promotores. Y eso que en el período álgido de la fabricación de papel, Huelva contaba con 230.000 hectáreas de eucaliptos.

Gracias a este árbol calificado de depredador, la provincia onubense ostenta el primer puesto en superficie total forestal arbolada densa, con casi 600.000 hectáreas, según datos del CSIC y del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología y la Universidad de Málaga, Andalucía Tech publicado en la Revista de Estudios Andaluces.

Los eucaliptos representan el 3% de la superficie forestal española, cifra que llega a superar el 15% en Huelva. En 1980, España dedicaba al eucalipto 290.000 hectáreas y en 2010 esta cifra subió hasta las 759.000. En Huelva se contabilizaban 126.000 ese año.

Según datos de 2016, 148.000 hectáreas ocupan los eucaliptos en Huelva, 32.665 de ellas en espacios protegidos de alto valor ecológico. De ellas, más de 10.000 pertenecen a Ence si es que no las ha vendido todavía pues no hay datos nuevos. Huelva se erige pues en la provincia andaluza con más eucaliptos en espacios protegidos.

Pero Ence no recuperó las miles de hectáreas degradadas por décadas de siembra de esta especie que vino de Australia a mediados del siglo XIX, que la autarquía franquista mimó y expandió por todas las comarcas y que incluso facilitó la ocupación de gran parte del Parque de Doñana.

Así que entre Ence, las empresas que han ido adquiriendo sus fincas y la Administración se ha mantenido la ocupación de terrenos para la explotación de los eucaliptos en áreas protegidas. Un ejemplo de ello es el Parque de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche además de la Sierra Pelada y la Rivera del Aserrador, donde 12.000 hectáreas de eucaliptos amenazan a su rica biodiversidad y degrada, en el caso de la Rivera, el 80% de su territorio. A esas hectáreas hay que sumar otras 20.000 propiedad de la Junta de Andalucía. Sin citar las 10.000 hectáreas que Medio Ambiente retiró de Doñana y que hace un lustro intentaron reponer sin éxito.

El problema no es fácil de solucionar. Algunos municipios propietarios de grandes extensiones calculan que recuperar una hectárea de eucaliptal y reconvertirla en bosque autóctono costaría hasta 3.000 euros, algo inabarcable para los presupuestos municipales.

Los eucaliptos, en zonas marginales

No obstante, desde las organizaciones ecologistas creen que, en este caso a Ence, debe exigírsele el cumplimiento de la Ley “de quien contamina paga”, y que “restaure” los terrenos que ha degradado históricamente. Quitar las macetas de eucaliptos y convertirlas en biomasa para disminuir las hectáreas de una especie que, aseguran, ha arruinado gran parte del mundo rural, esquilmado sus suelos haciendo imposible el cultivo y la convivencia con otras especies autóctonas como encinas y alcornoques. Dónde sembrar pues eucaliptos en Huelva: en zonas marginales y sin interés ambiental.

Un ejemplo de que pocos quieren este árbol es que los propietarios de fincas que quieren venderlas han detectado que su sola presencia espanta a los compradores, tira a la baja de los precios y se ven obligados a malvenderlas. “Se vende finca, limpia de eucaliptos”, es el mejor reclamo cuando se opta por la compraventa de fincas rurales.

En 2010, nada menos que 126.000 hectáreas de eucaliptos estaban datadas en Huelva y a pesar de los compromisos adquiridos tras el gran incendio de Berrocal de 2004 la Junta de Andalucía permitió a Ence repoblaciones mediante técnicas agresivas de repoblación forestal, incluidos los temidos y perniciosos aterrazamientos.

Qué lejos esta política de la actual en la vecina Portugal. Donde se ven acciones tan llamativas como la protagonizada el pasado 1 de noviembre por el presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, arrancando eucaliptos con sus propias manos, culpando así de las tragedias vividas el pasado año. Detrás de esta acción, 112 personas muertas a causa de incendios y 500.000 hectáreas de vegetación calcinadas.

Frente a esto, la realidad española: El Gobierno ignoró hace seis meses el dictamen del Comité Científico que aconsejaba incluir varias especies de eucaliptos australianos en el Catálogo de Especies Invasoras.  Aunque hay voces que defienden a este árbol llegado de nuestras antípodas por aportar importantes ingresos a los propietarios forestales y contribuir a la generación de empleo.

Ence pone en valor sus actuaciones y planes

Ence también ha realizado aportaciones a este debate del que depende gran parte del territorio onubense. Según su Sistema Integrado de Gestión Forestal, un documento de análisis y propuestas para la Gestión de Montes de Alto Valor de Conservación (MAVC), Áreas de protección y/o corredores ecológicos, “hay que excluir de los Montes de Alto Valor de Conservación las zonas productivas de eucaliptal”. La empresa que opera en Huelva considera que dichas superficies “no pueden ni deben considerarse montes de alto valor pues no albergan atributos que los distingan como tales, aunque la superficie circundante si lo haga”. Y mantiene Ence que estos montes “están sometidos ya a una gestión de especial protección y conservación, haciendo un análisis específicos de estos terrenos, tanto para su identificación como su gestión y seguimiento”.

La histórica empresa maderera y de pasta de celulosa, ahora reconvertida a la cogeneración energética, considera que los MAVC “están sometidos, por su parte, a una gestión de especial protección y conservación, haciendo un análisis específico de estos lugares, tanto para su identificación como para su gestión y seguimiento”.

Según expone, “todos los trabajos forestales ejecutados por Ence tienen en especial consideración estos lugares, extremando la planificación y adopción de medidas preventivas ante posibles afecciones derivadas de los mismos”.

Por otro lado, a su juicio, “debe destacarse que en la gestión de estas zonas catalogadas como Montes de Alto Valor de Conservación no se realizan aprovechamientos madereros, pero si se realizan otros aprovechamientos de productos del monte, tales como los pastos, apicultura o el corcho en el caso de masas de alcornoque”.

De las aproximadamente 41.000 hectáreas de superficie certificada en el informe de Ence, aproximadamente el 15% pertenece a MAVC, siendo esta superficie gestionada para el mantenimiento de las funciones y usos múltiples de los ecosistemas naturales, lo que lleva a Ence, apunta, “a velar por la conservación de estas zonas y su uso sostenible y responsable”. Esto conlleva, explica, “la intervención activa para limitar el uso y disfrute patrimonial de los montes a favor del bien común”.

Estudio de Greenpeace

Por otra parte y según el estudio aportado por Greenpeace ‘La conflictividad de las plantaciones de eucaliptos en España’, la baja productividad de las plantaciones de eucaliptos en Huelva ha conducido a que se encuentren en estado de semiabandono lo que contribuye a la destrucción de paisajes protegidos y hábitats de especies en peligro.

El documento de trabajo de la organización conservacionista hace una serie de propuestas para mejorar el ámbito medioambiental, como fijar un límite de ocupación del territorio. Una medida de consenso compartida por administraciones, empresarios del sector, científicos y el movimiento ecologista.  Y aboga “por usar los instrumentos de planificación forestal, fomentar la participación social, permutar terrenos destinados a eucaliptos en espacios protegidos por otros y alejarse de estos espacios para su plantación”. Una idea compartida por Ecologistas en Acción.

Otra de las soluciones que no se han implementado, a su juicio, es la adaptación de la evaluación de impacto ambiental para que todas las nuevas plantaciones superiores a 25 hectáreas se sometan a evalución de impacto ambiental y para las antiguas plantaciones, denegar las solicitudes en los casos de zonas de interés cultural, manantiales, fuentes y puntos de agua.

Por supuesto, se propone en el documento el refuerzo de la capacidad de la Administración forestal y la prohibición de nuevas plantaciones en Espacios Naturales Protegidos y eliminación de las existentes. Aspecto este último que está levantando una gran polvareda en zonas como el Parque de la Sierra de Aracena, donde por un lado su Administración persigue implacablemente infracciones de poca monta imponiendo multas y sanciones y por otra permite gigantescas roturaciones de terrenos y aterrazamientos para mantener el eucalipto. Trabajos que son bien visibles en el Parque y que están levantando ampollas entre ganaderos y agricultores.

Las denuncias por daños a la flora y fauna, por alteración de las estructuras paisajísticas en el Parque Natural están a la orden del día. La degradación de zonas protegidas en la Reserva de la Biosfera, Dehesas de Sierra Morena, Red Natura 2000, Lugar de Interés Comunitario o Zonas de Especial Conservación están acaparando el interés de las autoridades europeas como lo han hecho antes con los vertidos de aguas fecales a cauce público, lo que ha acarreado a España importantes sanciones.

Al fin y al cabo hay casos flagrantes de plantaciones de eucaliptos en los que se incumplen normativas europeas, estatales y autonómicas al afectar a vertientes que van a parar a embalses de uso doméstico que pueden acabar contaminados por herbicidas declarados cancerígenos y químicos usados para ayudar al progreso y crecimiento del eucalipto.


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