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Luis Miguel: “La vida es muy bonita y hay que vivirla sin drogas”

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Luis Miguel tiene 36 años y es su segunda vez en la asociación Arrabales. Tras un primer tratamiento que hizo más por su entorno que por él mismo, esta vez ha tomado las riendas de su vida y ha decidido dejar de lado las drogas. Y lo está consiguiendo, ya está en su última fase, la reinserción. Después de este tiempo de lucha, tiene claro que “hay que abrir los ojos, la vida es muy bonita y hay que vivirla sin drogas”.

Luis Miguel empezó en el mundo de las drogas con 18 años: “Empecé a tomar alcohol y a fumar porros por destacar entre mis amigos, pensaba que era más guay por hacer eso, y, poco a poco, pasé a la cocaína, esto ya fue mi perdición”. Pero no fue hasta que se convirtió en una necesidad cuando Luis Miguel se dio cuenta de que tenía un problema: “Dependía de la droga para sentirme bien, salía a la calle y, si no consumía, no le veía sentido a nada y no era capaz de divertirme, se convirtió en un consumo diario”.

Ya con 24 años, decidió buscar ayuda: “Estuve algo más de tres años en la asociación ARO, me sentía mejor, pero no estaba del todo concienciado sobre por qué tenía que dejar de hacer ciertas cosas”. Y así, volvió poco a poco a su vida anterior. Según relata, “volví a beber esporádicamente, primero una cerveza al día, y cuando me di cuenta estaba metido de lleno otra vez, y cuando empecé a tener situaciones que no me veía capaz de afrontar, como cuando fui padre, me hundí y, en lugar de asumirlo, empecé a consumir más”. Fue entonces cuando, con la ayuda de su familia, llegó a Arrabales, era noviembre de 2015.

Sin embargo, esta vez tampoco tenía muy claro que quisiera dar ese paso: “No quería estar allí, era como una cárcel, estaba interno, no tenía libertad, había normas y no estaba acostumbrado, pero aguanté porque mis padres estaban ahí apoyándome”. Poco a poco, se dio cuenta de que no lo estaba haciendo por él mismo, y al tener algo de libertad, recayó. Fue en junio de 2017. Pero, un mes después, volvió a la asociación, ya por decisión propia: “Quería estar bien y llevar una vida normal. He estado en un programa interno, pero he tenido que venir todos los días, y no estaba solo en ningún momento, me traían y me recogían. Ahora, estoy en la etapa de reinserción, me enfrento al momento en el que fallé en el programa anterior, con mi trabajo, mi casa y mis obligaciones, pero quiero ser responsable”.

Después de todo este tiempo, Luis Miguel reconoce que, gracias a esta ayuda, se ha conocido a sí mismo: “Antes no me conocía, he aprendido a ver mis carencias y a hacerme fuerte y valorarme”. Por ello, recomienda a todo el que esté en una situación similar que “abra los ojos, que la vida es muy bonita y hay que valorarla, y la droga no te deja ver más allá de eso”. Es importante “reconocer que se tiene un problema con la droga y pedir ayuda”.


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