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El Colegio de Arquitectos propone cambiar ya las políticas que frenan la economía de Huelva

El Colegio de Arquitectos propone cambiar ya las políticas que frenan la economía de Huelva

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El Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva (COAH) ha sacudido a la opinión pública y política con una convocatoria dirigida a todos los entes de representación colectiva de la sociedad onubense, instituciones, Universidad, asociaciones, grupos sociales, profesionales, entes económicos y partidos políticos en la que les pide que “conformen foros de trabajo para establecer las bases de la planificación (urbanística, turística y de suelo industrial) del desarrollo futuro de nuestro territorio”.

No se trata de una Mesa de diálogo más como las muchas que han proliferado en Huelva desde los años 90 o de las que se han creado cada vez que llegaban elecciones. Porque la propuesta del Colegio de Arquitectos alerta de los riesgos venideros (aumento de la pobreza y la desigualdad ya existente en Huelva) y remueve los cimientos y los mantras políticos mantenidos en Huelva durante los últimos veinte años: no disponibilidad de suelo turístico y hotelero en primera línea de playa, carretera Huelva-Cádiz, inclusión de las 1.200 hectáreas de fosfoyesos en el Mapa de Riesgos de Andalucía, el debate sobre la convivencia ciudad-industria química, exceso de zonas protegidas que impiden usos ciudadanos, o la necesidad de respaldar y defender las iniciativas del Puerto de Huelva, esencial para mantener la buena salud de la economía provincial basada en la pesca, la minería, la industria, la logística y el movimiento de mercancías y pasajeros.

De momento, la propuesta está recibiendo la atención de la Universidad, sindicatos, colegios profesionales y algunas consejerías de la Junta de Andalucía. Y ya planea el COAH salir a la calle a buscar firmas ciudadanas para intentar remover las bases de planificación de Huelva y la provincia para los próximos veinte años. De no hacerlo nos quedaremos atrás y aislados del progreso y los cambios, advierte.

El documento madurado y elaborado por el Colegio de Arquitectos parte de una realidad incómoda: nuestra provincia encabeza las tasas de paro en España, las zonas con menor renta per cápita (peores salarios…) y con mayor descenso de población residente.

La primera señal de alarma para el desarrollo futuro del territorio la marca el COAH en un documento: el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA). Este texto, con sus planes subrregionales “ha delimitado la mayor reserva de suelo protegido de Andalucía” y, añade, ha convertido a Huelva en “una de las provincias con mayor porcentaje de afecciones medioambientales de España”. Y entiende pues que “las bonanzas paisajísticas de nuestro territorio se traducen en grandes limitaciones para los usos e incluso para la convivencia con las tradicionales actividades del ser humano". Ese mismo Plan (POTA) obvia las conexiones e infraestructuras que Huelva necesita para articular el territorio de forma adecuada, añade.

El documento pide seguridad jurídica para la consolidación de los sectores productivos en base a la compatibilidad medioambiental. “Nadie invierte sin esa premisa”. Y señala que “la legislación autonómica del suelo solo deja abierto el camino de las concesiones administrativas vía declaraciones de utilidad pública a la implantación de actividades de transformación de frutas, verduras y carnes en suelo rústico, que es donde se producen”.

El COAH califica de  “debate esteril” la procedencia de convivir con la industria e invita a “apoyar sin fisuras a este sector con la condición de que se sujeten de manera inexcusable al cumplimiento de la normativa medioambiental, urbanística y sectorial vigente y la inversión en implantación social”.

 

No rehuye el texto de debate elaborado por el Colegio de Arquitectos el asunto de las balsas de los fosfoyesos, que trae de cabeza al Ayuntamiento de Huelva, a Costas a la Junta de Andalucía, a las autoridades sanitarias y medioambientales, asociaciones vecinales, ecologistas y al mundo científico, médico e investigador. “Es necesario el apoyo a la industria para eliminar los riesgos que las balsas de fosfoyesos y los vertidos de cenizas de fundición sobre ellas suponen para la salud de nuestro entorno inmediato”, dice el texto. Y se pronuncia claramente el Colegio sobre esta cuestión: “En esa tarea es fundamental su adhesión, como lo es la inversión en investigación para la búsqueda de la solución más fácil de intuir, que no es otra que la posibilidad de darles como producto una rentabilidad económica”.

El COAH subraya que es preciso “incluir el área que ocupan los fosfoyesos (1.200 hectáreas) en los mapas de riesgo de Andalucía a fin de que se tenga en cuenta en la elaboración de los futuros planes de protección, de infraestructuras y desarrollo”.

Para el Colegio de Arquitectos es esencial la defensa del Puerto de Huelva. “La minería, la agricultura, la industria y la pesca se aglutinan alrededor de un Puerto que es la más rentable empresa provincial. Un Puerto cuyo crecimiento es indicador de la buena salud de los flujos económicos de las actividades en las que basa su tráfico”. Así, dice, “la ampliación de dichos usos, como los propios del transporte de mercancías y pasajeros requieren un crecimiento de áreas logísticas e infraestructuras ligadas que necesitan una planificación a medio y largo plazo. Es hora de planificar las reservas de suelos destinados a la producción, comercialización y distribución de los productos transformados, de reservar suelo a la logística y el transporte, de disponer la forma de dotarlo y gestionarlos”.

El documento de debate público se adentra de lleno en el turismo y lo realizado hasta ahora en este campo tan promocionado. El lema ‘Huelva está por descubrir’ no deja de ser “una verdad forzada”. Para el COAH “Huelva, su territorio, tienen perfil de término en lugar de punto de encuentro transfronterizo”.

Acto seguido toca uno de los anatemas del debate provincial durante nada menos que cuatro lustros: “las potencialidades que nuestros paisajes ofrecen para el turismo entran en colisión con la regulación estricta de usos sobre espacios singulares”. Y advierte el texto: “No es posible pensar que ante la falta de facilidades para el transporte y sin reserva de suelos cualificados para albergar establecimientos turísticos de alta calidad, ni previsión de que los vaya a haber en el futuro, por las limitaciones impuestas por la planificación territorial, se produzca algún tipo de desarrollo turístico que genere riqueza en nuestra provincia”.

Las claves del desarrollo de Huelva pasan por una serie de decisiones que hay que tomar y que a juicio del COAH no se pueden demorar más. A su juicio se precisa la articulación territorial norte-sur mediante vía rápida (de la Sierra, N-435); este-oeste, para salvar la enorme distancia que nos separa de Cádiz (tantas veces desechada y ahora empantanada), un aeropuerto o (si no lo hay o no se hace) conexiones de 45 minutos mediante lanzaderas rápidas con los de Sevilla y Faro para acercar a los turistas”.

El COAH hace una demanda a la Administración: “Necesitamos suelo hotelero cualificado en posiciones estratégicas con alto valor paisajístico, con capacidad de atraer inversiones turísticas que se hacen en el Algarve”. Hay demanda de este tipo de suelo y por eso el COAH quiere que haya oferta disponible.

A su juicio, “la transformación del modelo de turismo demandará la modificación de planes generales y subrregionales, incluido el POTA, la delimitación de áreas de oportunidad en el planeamiento donde se flexibilicen las estrictas reglas del urbanismo y donde se reduzcan considerablemente los plazos de las tramitaciones para conciliar el cumplimiento de la legalidad con las demandas derivadas de la inversión”. Menos burocracia, en dos palabras. “Dependemos de las infraestructuras como de la organización territorial ordenada y de las previsiones de financiación para su correcta gestión”, resalta el texto.

El documento elaborado por el Colegio reconoce que es necesaria la coordinación de administraciones de diferentes signos e impulso político. De momento, estos, los políticos, los partidos políticos de Huelva, no han hecho público su apoyo (o no) o su participación en los foros propuestos por el Colegio de Arquitectos.

Si no se toman decisiones dentro de veinte años volverá a ser ‘el día de la marmota’. Desde el Colegio temen que se vuelva a hablar en Huelva de la N-435, del aeropuerto, del AVE, de la vía rápida de la Sierra, de la carretera Huelva-Cádiz, del turismo de fiambrera, sandía y bocata, de los pocos turistas extranjeros que se ven por aquí. Y como se descuiden los actores venideros o los que ya están en el tablao y la tramoya onubense hasta de los mosquitos impertinentes de antaño se escribirá otra vez.

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