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Rocío Escudero. El corazón que somete al objetivo

Rocío Escudero. El corazón que somete al objetivo

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A toda niña de entonces lo que le gustaba llevar entre los brazos era un bebé o una muñeca de goma o de plástico. Acariciarla, peinarla, vestirla y, cómo no, hablarle. Pero a nuestra protagonista no. Ella cogía cualquier cámara analógica, sin carrete, del padre y se la colgaba al cuello cuan reportera intrépida. Observaba, siempre le gusto mirar un poco más allá de lo que la vista común captaba, y entonces su retina comenzaba a trabajar y adoptando la pose correcta hacía el click de la cámara recogiendo diez mil imágenes imaginaria. Nada le decía por aquél entonces a aquella niña que tardaría mucho en convertirse en una de las grandes retratista de la fotografía de Huelva. Antes de ello, logró ser una de las mejores Secretarias de Dirección y Contable, que las mejores empresas onubenses se solicitaban. Aquella niña, esta mujer de hoy, se llama Rocío Escudero Alfonso.

Escudero.
Rocío Escudero Alfonso, a pesar de ser bastante joven, tiene en la actualidad cuarenta y cuatro años, podría alardear de tener a sus espaldas un rica y amplia vida personal y profesional pero unas, entre otras muchas, de sus virtudes es la humildad y la integridad. Nació por casualidad en el Hospital Militar de Sevilla porque su padre Sargento de la Guardia Civil, tenía como miembro del Cuerpo esa posibilidad. Nada más obtener su madre el alta médica comienza a abrir los ojillos achinados en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Huelva. Sus padres procedían de Santa Bárbara de Casas y era la tercera y última descendiente de la familia. Además, de ser la pequeña y con una diferencia considerable en edad con respecto a sus hermanos, un niño y otra niña. Toda su infancia es un cúmulo de recuerdos y un albúm de bellas fotos, porque en esa niña reinaba la alegría permanente y la sonrisa ante cualquier cosa que le llamara la atención. Su primer colegio fue el cercano  “Manuel Siurot” entre esencia de cabezos y albero de plaza de toros. Su padre. D. Francisco tuvo que marchar a un destino nuevo, a las Minas de San Telmo, pero la familia tuvo que quedarse aquí por la escolarización de ella en Huelva. No obstante, en San Telmo descubrió el primer milagro de la naturaleza. La madre la llevaba todos los fines de semana y en vacaciones. Esos ojillos achinados se habían convertidos en unos grandes y hermosos ojos oscuros que pronto captaron la belleza de un paisaje salvaje donde corretear, unos árboles y pájaros que se le escapaban de la imaginación, una recoleta plaza del pueblo minero donde se respiraba la paz y la tranquilidad que no lograba entender, Aquél fue el primer lugar que la enamoró. Aún tiene en su magnífica memoria fotográfica el color de la tierra, el sabor del aire al atardecer, los multicolores pájaros poblando su cielo.rocio2Pero un nuevo destino llamaba al pater familia y esta vez mucho más lejano. La población de Tárrega, en la zona llana de Lérida, esperaba a los Escudero Alfonso. Rocío no tiene problema alguno de adaptación. Pronto hace nuevos amigas, se funde con el ambiente local con facilidad y domina el catalán a la perfección. Tárrega es la capital de la comarca de Urgel y segunda ciudad en extensión de Lérida. Es una ciudad típica de la vieja Cataluña con su plaza central, El Patio, y aceras con soportales y edificaciones góticas. Es una ciudad policéntrica que consta de seis distritos. Pero ella es feliz a medias. Su madre, Amparo, una barbarina siempre sonriente y feliz parece adormecida y mustia como una flor enferma. Por un lado había dejado a los mayores de los hijos en Huelva y , por otro, sentía miedo. Era una época en la que las explosiones en las Casas Cuarteles por parte de ETA eran normales. Además, los tarreginas son gentes reservadas a todo lo del exterior, poco dado a amabilidades sureñas y, como toda sociedad encerrada en si misma, enemiga de todo foráneo. Doña Amparo es además la única de la familia que no ha logrado hacerse con el idioma catalán y ese fue su principal problema. Recuerda Rocío que era ella la que la llevaba a la tienda a comprar pues sino no le atendían o se hacían los extraños ante el castellano. Así que, ni corta ni perezosa, Rocío se cogía de la mano de su madre y embestía el mostrador con el poderío y la sabiduría andaluza. Enseguida estaban atendidas. Pero la pequeña Rocío disfrutaba con esa viejas piedras y esas iglesias góticas siempre sus muros mojados por la humedad. Tenía sus amigos y se relacionaba con naturalidad con ellos. Aún recuerda los nombres de muchos de esas chiquillas del colegio o del Cuartel. ¡Y lo que más le maravilló!. Ver nevar como sólo lo había visto en la televisión. Salir a la calle y acostarse entre inmensas sábanas blancas, hacer bolas de nieves, muñecos; cosas que están gravadas en su corazón y su memoria. Un año ante de volver a su tierra hace su Primera Comunión  en Tárrega y por un día la felicidad fue total en su madre. La visita de familiares residentes en Barcelona, el convite en la Casa Cuartel para todos los niños que habían recibido como ella, el cuerpo de Cristo por vez primera, les llenaron de bienestar y un verdadero aire familiar.riu Al llegar a Huelva  el padre es ascendido a Sargento y destinado a la Prisión provincial de Huelva , donde se jubilará. Corría el año 82 del siglo pasado y el País cambiaba. Y también ellos. Decidieron dejar la Casa Cuartel e independizarse comprándose un piso  en el Polígono San Sebastián. Así, por cercanía y por se para hijos de militares, la matriculan en el Colegio “Reyes Católicos” hasta que termina EGB. De ahí pasa al Instituto Alonso Sánchez para hacer el bachillerato. Y cuando lo termina da un primer revés a sus padres. Ella era una extraordinaria estudiante de matrículas de Honor y lo normal es que se matriculara en la Universidad para hacer cualquier carrera, pero ella se negó tantas veces cuantas se las reclamaron. Al final hizo un curso de Contabilidad y Finanzas, en el centro privado de la Academia Madrona, en la céntrica Plaza de Las Monjas. Y le fué tan bien que empezó a compaginar el trabajo con los estudios. Un hombre importante en su vida profesional , Ignacio López Lopetegui. la recibió con los brazos abiertos. Lopetegui se volcó con ella nada más comprobar el potencial que tenía y ella absorbía sus explicaciones y lecciones , adquiriendo un saber que ninguna facultad le iba a dar. Incluso le propuso que hiciera Empresariales, que él le pagaba la carrera, pero ella negó una y otra vez. Lo cierto es que llegó casi como becaria, ayudando al Contable y antes de terminar  el Curso, ocuparía ese puesto de éste. A pesar de los esfuerzos de convencerla por parte de D. Ignacio ella tenía in mente casarse y tener familia pronto y por tanto buscaba un horario más flexible. Se marchó.rocio.Se casó en el año 1.994 con un mecánico onubense, Manuel del Pino, que trabajaba en Emtusa y después, además, empezó a gerenciar un taller propio, que se convertiría en su otro yo. Esa media naranja que siempre quiso su corazón y sus sentimientos. Esa persona que estuviera contigo para lo bueno y para lo malo, que supiera de tus necesidades, de tus proyectos y de tus ansiedades y te acompañara por la difícil ruta empedrada marital, Y tanto querían tener descendencia que a los tres meses quedó embarazada.
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Y nació la primogénita Saida y tuvo que esperar cinco años para que naciera el varón, Manuel . Tanto Saida como Manuel nacieron bajo los focos de la primitiva cámara fotográfica de su madre que captaba todos los primeros instantes de su vida.  Su madre se volcó con lo más grande que nunca había tenido sus hijos. Nada había en esta su vida más importante que ellos. Ni trabajo, ni estudios. Sólo fotografías porque veía sus cambios al minuto cuando ese minuto lo único real que había cambiado era una facción o un gesto o una mueca que no había visto antes. Para ella, cada minuto, era una manera más descubrir a sus hijos, de amarlos y de sentirlos.roci88Rocío quiere encontrar un trabajo con flexibilidad horaria o , incluso de menos horas, para poder compatibilizar la vida familiar con la profesional. Así durante un año fue Secretaria de Dirección de una importante empresa del sector de la electricidad y todo fue perfectamente hasta que una serie de tensiones internas hizo muy difícil trabajar con normalidad allí. Decidió irse al desempleo y estando en él es llamada para la Delegación de Obras Públicas de la Junta de Andalucía por un periodo de tres meses. Cuando le pregunto por el trabajo en el sector público me  mira sonriéndome pícaramente. Su valía profesional es reconocida en el tejido empresarial onubense. Estamos en la época de “las vacas gordas” de la economía nacional y el boom de la construcción hace que la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas del sector tuvieran una estructura orgánica primitiva y cuasi familiar y tuvieron que buscar a técnicos contables y financieros, además de mediadores concursales ante la Administración y los propios clientes y todo el papeleo notarial que la adjudicación de una obra y los trámites administrativos con la Hacienda y las Entidades Públicas ,que su ejecución y formalización, conlleva. Así, una constructora onubense en auge la reclama y ella desde entonces se deja llevar por el buen espíritu reinante entre los socios y poner en orden la arquitectura legal contable de la misma. Ella era la Contable y un poco de todo. Se sintió viva y feliz con su nuevo trabajo, no tenía horarios con tal de que todo saliera a la perfección. Su ansiedad sobre lo bien hecho. ¡Esa ansiedad que en ocasiones la mina!roci7
Todo fue laboralmente idílico hasta que se cernió sobre los españoles y el mundo entero la voraz y grave crisis del 2006. Este País no supo adelantarse a lo que se avecinaba, las empresas siguieron las pautas político-económica del gobierno, pero los bancos empezaron a cerrar el grifo del dinero líquido. El crac barrió el entonces sistema económico basado en la construcción y con él a la mayoría de la empresas constructoras que no supieron guardarse las espaldas. En el 2008, con la situación de quiebra económica, se marcha nuevamente al desempleo y, como no puede estar quieta, comete un nuevo error. quizás el más importante en su vida e impropio en una fría y experta contable como es ella. Pide el Paro único y monta un negocio propio de Estética que al principio marcha perfectamente pero que, asfixiada económicamente la población en general, es arrastrado por la misma.rocu9Una época triste se posa en Rocío. Nada es cómo cuando empezó. Por primera vez en su vida se arrepiente de no haber cursado una carrera que la apoye. Presenta curriculos una y otra vez pero lo primero que le exigen es poseer titulación universitaria. Ella no podía estar inactiva. Sus ahorros se los había comido el negocio perdido y la familia se sustentaba económicamente solo de la nómina de su marido. Decide estudiar y entonces surge en ella aquello que iluminó su infancia, la fotografía. Y lo hace con fuerza y voluntad. Sabe que la fotografía ha sido su gran pasión desde la niñez y siempre era ella la que hacía las fotos en las reuniones familiares y demás eventos personales, Pero necesitaba de la técnica, porque visión siempre la tenía. Ella quería sacar justo los que sus ojos veían.escudero6Sigue cursos de Fotografía  interesándose más por la imagen en sí que por la técnica empleada. Ella es autodidacta en todo. No le gustan las etiquetas ni las corrientes. Ella es de las que dice que para aprender hacer una buena fotografía ha habido que hacer antes muchas fotografías, gastado muchos carretes. Y así se hizo Rocío Escudero. Tirando muchas y muchas fotografías. Primero con una Nikon 3.100 y en la actualidad con una Nikon 7.100.  Ella no es mucho de centrase en una foto. Se considera retratista, aunque fotografía todo lo que considera hermoso y bello. Aquello que le hace erizar la piel ya en su retina y le provoca el lloro sentimental en la edición. Recuerda sobre todo dos fotografía que la hicieron llorar hasta la extenuación . Una la que presentó el año pasado, en una exposición en la que conjugaba el verbo “Aceptar” y realizó una fotografía de una amiga con cáncer de mama. Tenía que sacar el sentimiento y el alma del personaje y lo sacó de tal forma que se le hizo casi imposible editarla ante el llanto que anegaba sus ojos y los de la amiga paciente, sólo rotos por roncos gemidos. Y la otra, la segunda, en la Exposición “Maternidad y Paternidad” en la que plasmó, en blanco y negro, de una forma magistral, la estampa bellísima del rostro de su hija sujetado por las manos de su madre. En ella intenta explicar la cadena generacional existente entre madre, ella como figura invisible pero actora en esa unión, e hija. Una unión necesaria, tierna e inviolablerocu7A Rocío Escudero le gusta y busca la naturalidad. Eso de retocar y filtrar las fotografías es, en cierto modo, una forma de castrarla, porque pierde su virginidad, esa naturalidad y limpieza, con ausencia total de artificialidad, que ella busca. De los muchos autores tanto nacionales como internacionales se ha fijado por las razones expuestas en dos onubenses. La ayamontina Amalia León, cuyo trabajo le impactó y sus conversaciones tanto le ayudaron desde el punto de vista técnico y el onubense Javier Mateos que dirigió un curso al que ella acudió y le dejó sentenciada la frase que más o menos decía así. “El buen fotógrafo es aquél que ama la fotografía más de lo que ya la amaba desde el punto de vista técnico añadido el sentimiento”. La labor callada de Roció es inconmensurable. No hay acto cultural, exposiciones o presentaciones de libros o social que no le pidan sus asistencia. Así, por ejemplo, suyo es el cartel realizado para el Hotel Luz de Huelva con motivo de la Semana Santa y elegido por el jurado pertinente, y que se trataba de un retrato de perfil de la Virgen de La Victoria.escudero8Y por último, para acabar esta semblanza de la autora, el premio obtenido por la Editorial Apuleyo como ganadora del I Certamen Fotográfico Apuleyo Ediciones, con una fotografía, en blanco y negro, en la posa su hija, que es su modelo y musa natural, cubierta por dos alas negras y sujetando en la mano el libro “Inefable” de Manuel Jesús Soriano Pinzón. Se nos ha hecho breve el tiempo pero corre tarde para el reloj, . Son algo más de la una de la tarde y me voy con el sabor dulce de haber conocido con mucha más profundidad el carácter hermoso, natural, agradable, sincero y humilde de una persona que reúne todo lo bonito, y es mucho, en un clic de la retina de su corazón . Rocío Escudero Alfonso, Fotógrafa.


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