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Estado crítico

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En medicina es muy común emplear el concepto de “estado crítico” para referirse a la situación médica de un paciente. Todos, en alguna ocasión, lamentablemente, hemos escuchado en palabras de un médico esos términos cuando los signos vitales del enfermo por el que nos interesamos no son estables y esa situación puede desembocar en un desenlace probable o inminente de muerte. ¿Es ese el estado en el que se encuentra en la actualidad el PSOE? Al parecer, para algunos/as militantes y simpatizantes, no sabemos con certeza si muchos o pocos, la respuesta es sí.

Sin embargo para otros, entre los que me incluyo, y sin ser médico, opino tajantemente que no, que estamos en clara mejoría y con todos los signos de recuperación en marcha. Esta última aseveración, rotunda por mi parte, puede ser que tenga opiniones en contra y provoque rechazo entre compañeros/as, pero de igual forma que respeto y entiendo que ellos/as disientan, espero la misma respuesta para mi posición que ahora paso a explicar. Aclaro, de entrada, que tengo la opinión de que en mi partido no existen traidores, golpistas o vendidos, se llamen como se llamen, ocupen el cargo que ocupen o apoyen a quien quieran apoyar. En base a lo anterior no comprendo, ni justifico, los insultos, amenazas, improperios y descalificaciones que, principalmente, en las redes sociales se están vertiendo sobre Patxi López, la Gestora, los Secretarios Generales y Susana Díaz. En el PSOE , a lo largo de su dilatada historia ha habido muchos momentos de tensión que, en algún caso, produjeron cicatrices difíciles de olvidar, pero nunca vimos, hasta ahora, por ejemplo, que unos compañeros abuchearan, insultaran o amenazaran a una compañera hasta obligarla a abandonar su sede como le pasó hace unos días a Soraya Rodríguez en Valladolid.

Defendí hasta la extenuación el No es NO porque entendía, en aquel momento, que era lo mejor para nuestro partido y su credibilidad social que estaba bajo mínimos tras los dos últimos resultados electorales. Lo hice, y lo volvería a hacer si se repitieran las mismas circunstancias de entonces. Pero tras el Comité Federal en el que se rechazó la propuesta de Pedro Sánchez, pasé página, porque entendí que lo mejor para el partido era la búsqueda de otra alternativa más sólida, que buscara la recuperación de la confianza perdida de la ciudadanía, como quedó demostrado por los resultados electorales obtenidos, en diciembre de 2015, con tan solo 90 diputados, y ratificado posteriormente, en junio de 2016, con tan solo 85. Es ahí donde alguno debería haberse detenido a reflexionar y tal vez ahora no estaríamos donde estamos.

Por tanto, ¿cómo va estar muerto o próximo a fallecer un partido en el que sus miles de militantes llevan meses debatiendo sobre qué es lo mejor para el PSOE? ¿Cómo va a estar en estado crítico una formación política que transformó a mejor este país, y que ahora, incluso desde la oposición, está haciendo que el gobierno de Rajoy revise sus políticas y apoye nuestras propuestas de mejora? Respetaré siempre a todo aquel que trabaje para cambiar a mejor nuestro partido, cimentando su alternativa en argumentos creíbles y asumibles por nuestro ideario político, con el objetivo fundamental, y primero, de recuperar la confianza de los miles de ciudadanos que nos han abandonado. Y todo debemos hacerlo con respeto. No pienses como yo, pero respeta que yo piense diferente.

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