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El consumo de antidepresivos y ansiolíticos se dispara un 60% con la crisis

El consumo de antidepresivos y ansiolíticos se dispara un 60% con la crisis

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El aumento exponencial del consumo de psicofármacos en la provincia ha coincidido con las dificultades económicas. La ansiedad afecta más que la depresión entre los onubenses.

Aunque no hay un criterio uniforme en la comunidad médica a la hora de establecer una relación directa entre la crisis económica (y los altos índices de desempleo) y el consumo, cada vez mayor, de ansiolíticos y antidepresivos, la realidad es que estos psicofármacos son cada vez más familiares para la ciudadanía en esta era del paracetamol, el ibuprofeno y los fármacos asociados a la psiquiatría. ¿A quién no le suenan medicamentos como Orfidal, Trankimazin, Lexatin, Alprazolam o Prozac?

Y Huelva no ha sido una excepción en este sentido. Así lo demuestran los datos recogidos por la Delegación Territorial de Salud de la Junta de Andalucía (los últimos oficiales son los de 2012), que reflejan que la prescripción de ansiolíticos (para tratar la ansiedad) y antidepresivos se ha incrementado un 60% en los años de la crisis económica, que todavía perdura. Los años que se comparan son 2007 (por entender que es el inicio de la crisis) y 2012. En concreto, el número de envases de antidepresivos (N06A) se ha elevado en seis años en 68.847, al pasar de los 94.335 de 2007 a los 163.182 de 2012, lo que supone un crecimiento del 73%. Hasta el cierre de este último año, el número de envases de antidepresivos prescritos ha sido de 776.369.

Y las cifras son mucho más altas si se analiza el grupo de los ansiolíticos (N05B) o tranquilizantes, cuyas prescripciones han aumentado un 54,1%, al pasar de las 205.891 de 2007 a los 317.292 de 2012. A lo largo de esos seis años, el número de envases prescritos en los diferentes centros sanitarios de la provincia ha sido de 1,6 millones.

Las tablas recogidas por la Consejería de Salud demuestran, por un lado, un aumento exponencial del consumo de ansiolíticos y antidepresivos (que ha coincidido con los años de la crisis económica, traducida en desempleo y falta de oportunidades), que no ha dejado de crecer durante todos estos años, y, por ende, que la salud mental de los onubenses se ha visto mermada, por lo que requiere más tratamiento a base de psicofármacos.

El total de envases (entre ansiolíticos y depresivos) prescritos desde 2007 hasta 2012 asciende a 2,4 millones sólo en la provincia de Huelva (si se comparan estos dos años, es una subida del 60%), y este aumento consecutivo cada año hace presagiar que las estadísticas de 2013 van a ser más altas. No obstante, no queda claro que exista una relación directa entre crisis económica y consumo de estos medicamentos. Si bien es cierto que el fenómeno ha coincidido con la crisis (y que las dificultades económicas han generado casos depresivos y de ansiedad), también lo ha hecho con una época en la que los ciudadanos se medican mucho más, un fenómeno sociológico tendente no sólo al aumento del consumo de ansiolíticos y depresivos, sino también de otros muchos medicamentos que ahora son muy familiares.

Los abusos
Un informe publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) constata que el consumo de antidepresivos en el conjunto de España se ha duplicado en 10 años, estando así por encima de la media de la Unión Europea (ocupa el séptimo lugar en la UE). Uno de los factores que sin duda ha contribuido a este incremento es el hecho de que ya no es necesario acudir al psiquiatra para obtener una receta de antidepresivos, basta con ir al médico de Atención Primaria.

La comunidad médica ha advertido en este sentido de los efectos negativos que puede provocar el consumo de estos medicamentos, no tanto de los antidepresivos como de los tranquilizantes, ya que pueden generar problemas de adicción incluso otros como la pérdida de memoria.

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